Entre nenúfares II, barbos y Black-bass

Guadiana

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Era la primera vez que salía de pesca con Iván esta temporada. La agenda de pesca aún no me lo había permitido y era el finde adecuado para pescar black-bass y otras

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especies a las que no le dedico mucha atención en las últimas temporadas. Sigue leyendo

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Basses con streamers en otoño

Os dejo unas fotos más de la última salida al black-bass esta temporada en tierras manchegas y aguas nuevamente del río Guadiana.

Sin ser una jornada excepcional, sobre todo en el apartado capturas, se pescaron algunos basses decentes con streamers llamativos en chenilles y marabou de colores intensos. Iván también logró capturar alguno de pequeña talla con jerkbait. La jornada discurrió demasiado tranquila y esperábamos que se hubiera sido similar a la que hicimos el pasado año en esta misma época.

No sabemos porque los basses habían casi desaparecido, el día era soleado, con una temperatura muy agradable, aunque el agua algo turbia por las recientes lluvias.

Ni siquiera los alburnos y los barbos se dejaban ver por la superficie, como el resto del año en otras jornadas. Es como si hubieran tirado de trasmallo recientemente, que no sería la primera vez.

Aun así, pudimos pescar algunos ejemplares y disfrutar nuevamente de este maravilloso entorno natural entre los nenúfares del Guadiana.

Texto y fotos: Pescataminuta

Black-bass agosteros

Caluroso día el elegido para visitar el río Guadiana, pero aprovechando los últimos días de vacaciones veraniegas decidimos probar fortuna acompañado de Iván, tratando de pasar una entretenida jornada de pesca.

Iván había preparado su equipo ligero de spining, cucharillas y artificiales varios de cara a disponer de más fortuna que en la última salida a mosca. Por mi parte, me dispuse todo el equipo de mosca, streamers, minows y bucktails, con la idea de repetir experiencia.

En los primeros lances Iván consigue capturar un bass pequeño que no se resistió a la imitación de alburnos, que allí además abundan. Y durante las dos primeras horas otras 3 capturas más se suceden entre jerkbaits y  cucharillas rayadas mepps del nº 2. Todos pequeños, pero que hacían disfrutar en cada momento.

El calor apretaba a medida que avanzaba la mañana y entre trago y trago, nos refrescábamos las piernas y la nuca en las corrientes para soportarlo mejor. Hicimos varias paradas a la sombra y comimos un tentempié hacia las 11:00h. Intuimos que el día sería duro, por lo que deberíamos aprovechar la mañana y finalizar la jornada antes de que el sol nos hiciera pasarlo mal.

Y ya lo creo que la aprovechamos, por un lado y por otro, las capturas siguieron, aunque más espaciadas en el tiempo. Algún bass de mediano tamaño, logré clavar con streamers de marabou y minows, en aguas de las corrientes más profundas y oxigenadas. Iván logró también alguno de mediano tamaño, con el agua hasta la cintura en las lenguas que crea una de las tablas más grandes del río. Así pues no nos faltaba entretenimiento.

Hicimos el último receso para comer, refrescarnos y volver a reponer fuerzas, con la intención de continuar un rato más. Era el medio día y el calor era sofocante, por lo que cambiamos los planes y decidimos recoger y regresar, pues la situación era preocupante y el agua escaseaba.

Como conclusión, decir que la jornada estuvo bien en líneas generales, los basses se comportaron tal y como esperábamos, pero la fecha elegida no fue la adecuada y es preferible pescar en estas épocas del año durante las 3-4 primeras horas del día y las 2-3 últimas.

Volveremos en otoño!

Texto y fotos: PescataMinuta

Black-bass a mosca en otoño en el río Guadiana

Definitivamente ha llegado el otoño. Además de marcarlo el calendario, las temperaturas ya han bajado lo que corresponde para esta época del año, dejando atrás un seco verano.

Como ya hiciéramos la pasada temporada en las mismas fechas, quisimos acercarnos a aguas del Guadiana en busca de emociones pescando Black-bass a mosca.

Esta zona del río Guadiana ha escrito mis mejores relatos de pesca desde que tengo afición y aunque el paso de los años la ha desdibujado un poco, aun se pueden disfrutar de buenos momentos de pesca.

Acompañado de mi hijo Iván y mi mejor colaborador, mi hermano Miguel, madrugamos el sábado para llegar cuanto antes al río y disfrutar de la jornada. En el camino paramos como siempre en Las Ventas con Peña Aguilera, donde tomamos un desayuno y compramos el pan y donde en esta ocasión, había un gran ambiente en la zona debido a los cazadores que también comienzan temporada.

Ya en el río descubrimos que el seco verano, había dejado poca a agua en algunos regatos donde nos solemos divertir con el black-bass y los alburnos. Las pocas pozas que quedan en las dos lenguas de agua que bajan hasta el antiguo molino, apenas tienen corriente y profundidad.

Preparamos equipos con la idea de probar en las zonas de nenúfares, donde aunque también se nota el caudal del agua, hay más profundidad y rocas escondidas, lo que convierte esta zona en unos buenos apostaderos para esta especie y para el que la busca.

Le preparo el equipo a Iván, ya que está impaciente por comenzar a lanzar y a continuación me preparo mi el mío con la caja de streamers y poppers que suelo llevar para estas ocasiones. Comenzando con un streamer de marabú naranja, con ojos de cadena plata.

Voy acompañando en los primeros lances a Iván, indicándole donde y como debe lanzar y cuando le estoy haciendo una pequeña demostración, el primer black-bass muerde el streamer. Es un pequeño ejemplar, pero a Iván le alegra ver como el día promete.

Durante las dos primeras horas antes del almuerzo, los peces se resisten, alguno se aproxima y siguen nuestras imitaciones, pero se resisten a picar. En una tabla con poca profundidad diviso un lapicero pegado al fondo de la misma, pero por más que le lanzo señuelos, éste se mantiene inmóvil. Vemos un par de barbos de buen tamaño merodeando por la tabla, no prestándoles ninguna atención a nuestras imitaciones.

Miguel, que se había quedado aguas arriba de nosotros, también había clavado un par de ejemplares, uno de ellos de mediano tamaño.

Tras el almuerzo, nos dedicamos a pescar en los alrededores de la tabla grande y de sus orillas repletas de nenúfares. Y en esta zona y a medida que el sol calentaba el ambiente, comprobamos como crecía la actividad de picadas.

Por desgracia al no haber corriente apenas, hacía que las aguas estuvieran muy limpias en la mayoría de tablas, lo que dificultaba la pesca por facilitarles a los peces una perfecta visión del peligro. Algunos de los black-bass que se asomaban desde sus escondites tenían un gran tamaño, pero casi todas las capturas que tuvimos eran de mediano o pequeño tamaño.

Iván llegó a clavar un buen barbo, pero al no llevar sacadera, cuando lo tenía en la misma orilla logró soltarse. ¡Qué pena, le hizo mucha ilusión!

Vadeamos un buen rato algunas tablas del río, consiguiendo más capturas. Miguel consiguió una clavada espectacular con un streamer en profundidad, que no llegamos a poder ver el tamaño del pez, ya que en la lucha bajo el agua se soltó. Pero al poco rato, le ocurrió lo mismo con otro, pero esta vez el pez sucumbió a la lucha del pescador y pudo dejar testimonio gráfico de la captura.

Qué tiempos aquellos donde la actividad en la zona, era tan intensa que siempre pescábamos y mucho. Había muchos barbos, miles de galápagos tomando el sol en las orillas y las tallas de los black-bass siempre te sorprendían a mayores. Y es que muchos factores han influido desde entonces en el deterioro de este maravilloso entorno, el clima, la poca vigilancia, los furtivos del trasmallo y la falta de conciencia de los excursionistas.

Por suerte, aún quedan pescadores honrados como nosotros que practican una pesca deportiva saludable con el medio ambiente y que además devuelven todas sus capturas al agua.

Texto y fotos: PescataMinuta