Alto Tajo, otoño 2017

Van quedando pocos días para finalizar la temporada y el lugar elegido para esta salida, son las aguas del Tajo, en uno de mis destinos favoritos, del que empieza a ser habitual pescarlo en dicha época del año. Los que conocéis estos parajes me comprenderéis si os Sigue leyendo

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Tajo, fin de temporada

Tajo, final temporada 2015 con Calambres (1)Finalizando la temporada en aguas del enigmático Tajo y acompañado de nuevo por un ilustre en esto de la pesca a mosca, Jesús Carmona “Calambres” de Fotoguiarios. A estas alturas de la temporada y entrado ya el otoño, este río muestra una riqueza paisajística enorme, combinando los colores de una forma muy especial. Sigue leyendo

Nueva cita en Peralejos de las Truchas, todo un clásico

Mientras preparábamos las artes de combate al pié del coche, repasaba de cabeza los errores cometidos el año pasado en este mismo escenario, en el cual, esa vez las truchas ganaron.

Recordaba principalmente la dificultad de presentación. El Tajo discurre por Peralejos, cristalino y nítido, cuyo fondo le otorga un matiz turquesa el cual le ofrece una sensación de pureza fuera de lo común. Quizá esta seña de identidad provoque que este coto sea uno de mis favoritos, pese a que quizá por mi inexperiencia o torpeza a mi me resulte difícil de pescar. En los mansos puedes ver el fondo sin dificultad y más aun a sus esquivas habitantes.

Quizá por esta transparencia de sus aguas o por su propia genética, las pintonas se muestran especialmente asustadizas, la aproximación al punto de lanzado se hace más propia de una maniobra militar que de las artes de un pescador. El segundo paso es realizar un lance medianamente largo sin asustar con tus aspavientos a la trucha y claro, sin enredar el bajo en la vegetación de la vereda. Si has conseguido realizar estos dos pasos con éxito y quieres hacer un segundo lance, procura que la línea pose con suavidad. De lo contrario, olvídate de pescar en esa tabla en un rato.

Repasados lo errores, con la convicción de no repetirlos y dispuesto a pié de río solo faltaba una cosa ¿Dónde está Antonio? con la esperanza de que hubiera seguido el mismo camino que el año pasado me dirigí rio abajo.

Saber donde está el error no me ayudó a corregirlo. Cuando visualizaba una trucha esta ya estaba huyendo, otras corrían raudas a esconderse al sacar la línea para realizar el lance, intenté vadear el rio para cogerlas a la espalda, nada. El resumen de la mañana es que vi muchas truchas e hice pocos lances, solo logré “pinchar” una pintona con una ninfa en la única chorrera decente que ví en el tramo que anduve.

Mi desesperación iba en aumento hasta que por fin a las 14:00 conseguí ver de nuevo a Antonio

Que tal?
Antonio: Llevo 2 con tricoptero

Comimos, até un tricóptero a mi bajo y salvo mi pesimismo volvimos a pescar la zona donde estuve en la mañana, a pesar de mis indicaciones de que era una tarea inútil. A poco tiempo me tuve que tragar mis palabras, una trucha recorre 10 metros rio abajo para coger mi tricóptero el cual se lleva creo que en la boca porque en mi línea no estaba. No la conseguí sacar pero me llevé una imagen que a mi pareció espectacular. Tras este infortunio y comprobar de nuevo junto con Antonio la dificultad del escenario, nos dirigimos rio arriba de nuevo por encima del camping. A la zona donde él estuvo en la mañana.

Me enseña el tramo donde sacó las dos truchas (de buen tamaño por cierto), en una zona donde el rio se divide en dos partes, y de rodillas, casi reptando me acerco a la orilla y “suelto” mi tricóptero sin tocar casi con el bajo en el agua, tras dos rechazos y una cebada fallida consigo capturar la primera trucha. ¡Por fin!

Seguimos subiendo y el tajo me ensancha mostrando todo su esplendor . Continuamos mojando nuestras moscas durante una hora, ya se estaba haciendo tarde para regresar. En esta parte sin duda la dificultad es menor debido a la anchura de rio. Las truchas se ceban pero no conseguimos sacar ninguna. Hasta que volviendo sacamos una Antonio y otra yo justo en la misma zona donde habíamos sacado la primera. Seguro de haber empezado en esta zona nuestra cifra de capturas había sido superior.

Texto: Miguel Angel Cenamor

Fotos: Autor y PescataMinuta

Taravilla, río Cabrillas

En esta ocasión nos adentramos en el Parque Natural del Alto Tajo para llegar a la población de Taravilla, donde a unos kilómetros comienza el Coto sin muerte del mismo nombre sobre el río Cabrillas.

Llegamos al río temprano pues las predicciones meteorológicas apuntaban a que podríamos pescar con tranquilidad hasta el medio día y para entonces se podrían producir importantes tormentas en la zona. Con la intención de aprovechar la mañana nos apuramos en preparar equipos a pie de rio para comenzar cuanto antes, llevando consigo los chubasqueros por si las predicciones se adelantaban.

Comenzamos a pescar en la cabecera del coto y en los primeros acercamientos a las orillas del río, se pueden observar gracias a la transparencia del agua, muchas truchas que rápidamente se esconden al detectar nuestra ingrata presencia. Damos los primeros pasos y en el primer meandro pronto clavo la primera pintona, un bonito pez de medio tamaño con una librea algo oscura.

Los primeros metros del tramo son muy someros, tan sólo se ven ciertas posturas con algo de profundidad que pueden albergar truchas bajo algunas raíces de árboles pegados a la orillas y donde se van escondiendo los peces cuando no guardamos el suficiente sigilo. Precisamente es la gran dificultad que ofrece este coto, el no ser detectado al aproximarse a sus orillas para intentar pescarlo.

Después de una hora explorando los primeros 500 metros del coto, concretamente en la zona del tramo sin muerte, es la hora del almuerzo, antes de proseguir el resto del tramo en busca de zonas con más pozas y tablas que tengan más actividad de peces.

Tras el tentempié proseguimos el camino bajando aguas abajo, probando en distintas posturas que nos va ofreciendo el curso del río, pequeños rápidos, pozas, echadas arenosas y meandros que van despertando todo nuestro interés. De momento las truchas que vamos viendo son pequeñas, pero tontean con las ninfas que les vamos poniendo a mano. Parece que les cuesta picar los engaños. Miguel en uno de los meandros tiene una a punto de clavar, pero lo inesperado de la picada, le deja con la miel en los labios rápidamente. ¡Qué pena! Podía a ver sido una captura interesante.

Santi había tomado la delantera recorriendo el tramo y nos aventajaba unos 150 ó 200 metros aguas abajo. Por mi parte iba cerrando la expedición, escudriñando cada rincón que se ponía a tiro, con algo más de paciencia. Cuando llegamos a pequeño salto que se produce en el tramo y que termina en una rompiente con una poza muy interesante, consigo clavar otra pequeña trucha que no resiste la tentación de picar a una ninfa de bétido con cabeza dorada.

Posteriormente en un llano somero con cierta corriente, donde me había quedado rezagado unos 60 metros de Miguel que iba en segunda posición bajando el tramo, observo como alguna trucha también pequeña está en posición expectante en la orilla contraria a ver que traen las aguas del río. Decido dejar pasar la ninfa por delante y a la tercera pasada la tengo clavada en la mosca.

En otro meandro del río cubierto de vegetación en una de las orillas, decido probar fortuna con un perdigón oliva que dejo correr desde los rápidos hasta la zona más profunda, cuando de pronto noto la clavada de otra pequeña trucha, pero esta vez no logro capturar. Poco después arrimándome bien a la vegetación, otra trucha de generoso porte esta vez, no resiste la tentación del perdigón, pero nuevamente la suerte no está de mi parte y cuando la tengo a punto de su captura, ésta se vuelve a soltar. Era la mayor de la jornada, pero se quedó en el río.

Transcurre la mañana con algún que otro claro que baña de luz todo el valle del río, momentos en los que se ven algunas eclosiones de efémera, pero que los peces no aprovechan para comer en ese estadio. Parece que la actividad incluso de los peces disminuye. 300 metros más abajo me encuentro con Santi que sentado estaba tratando de sacar alguna trucha en una pequeña poza. Hasta ahora me cuenta que no había tenido fortuna, pero que no se daba por vencido.

Casi en el límite del tramo sin muerte me encuentro con Miguel, que la mejor zona de todo el coto por la buena tabla donde se concentra la mayor población de truchas y además de un tamaño interesante. La única pega y las truchas lo saben, es la cantidad de árboles y vegetación que rodea dicha tabla, que da una total protección a los peces y pone a prueba la astucia del pescador. Allí probamos un par de horas con distintas ninfas, pues no suben a comer a la superficie, pero tampoco terminan de entrar a las ninfas. Alguna parece más atrevida y algún pinchazo fallido nos da. Poco después acude Santi y pronto consigue capturar otros dos ejemplares, mediana y pequeña respectivamente, rompiendo un más que anunciado bolo.

Así estuvimos hasta un par de horas pasado el mediodía, pero las previsiones acertaron y pronto comenzó a llover. La cuestión es que teníamos el coche a unos 2 km aguas arriba y el cielo no tenía buena pinta. Cuando habíamos andado unos 400 metros nos calló la del pulpo en forma de tormenta de granizo y por dos veces. Para cuando llegamos al coche, íbamos como una sopa.

En fin, un final de jornada precipitado por el mal tiempo, que gustosamente hubiéramos alargado un rato más, pero que a pesar de todo nos dejó un buen sabor de boca al grupo.

Texto y fotos: PescataMinuta

LSM Cuevas Labradas, río Gallo

Hacía muchos años que no visitaba el río Gallo, quizás por la creencia desde entonces de que su población de trucha común estaba muy mermada. Información que no había contrastado, pero en la que coincidían varios conocidos mosqueros y conocedores de sus acotados y tramos libres.

Tampoco estábamos muy animados, pues el puente de mayo había traído consigo el mal tiempo en general, sobre todo en la zona centro. Pero eran muchos días libres para quedarse en casa, sin aprovechar alguna oportunidad.

En esta ocasión optamos por pescar en el tramo libre sin muerte de Cuevas Labradas de este famoso e histórico río truchero, ya que nos habían dicho que estaban saliendo bien las pintonas esta temporada.  Por lo que decidimos comenzar el mes de mayo visitando sus aguas, en busca de una agradable jornada de pesca con sus truchas comunes autóctonas.

El día amaneció de camino totalmente despejado, lo cual después de varios días de viento, lluvia y granizo, era todo un respiro. Según nos acercábamos al tramos, advertimos el caudal de sus aguas, muy tomadas y algo turbias, precisamente por las últimas tormentas. Aun así se veían muchas tablas pescables que a buen seguro nos depararían algunas que otra sorpresa.

Aparcamos hacia la mitad del tramo, con la intención de bajar andando hacía el tramo inferior para luego subir hacia la cabecera.

Ya en la primeras posturas se pudieron ver algunas pequeñas truchas, que no daban la talla, pero que se movían con las ninfas que tocaban los fondos montadas en tándem. Pero no hubo ninguna picada hasta pasada la primera media hora. En una de las tablas una pequeña trucha picó a una de las ninfas de bétido, pero no logré clavarla bien. Quizás porque era demasiado pequeña para el anzuelo que llevaba montado, o quizás por la sorpresa de la picada que me pilló desprevenido. Lo cierto es que se soltó muy rápido.

Proseguimos mirando en los rápidos de algunas curvas del río, pozas profundas y otras tablas que por su apariencia, tenían pinta de albergar más truchas. Y llegamos a ver más actividad, algo que también estaba propiciando la temperatura ambiente a medida que avanzaba la mañana.

Decidimos hacer un alto y comer algo, pues nos quedaba mucho por andar y vadear.

Al poco de reanudar la actividad, Miguel corrió la misma suerte con otra trucha, por momentos se nos estaban resistiendo.

Llegamos a ver algunos buenos ejemplares entre la vegetación de algunas pozas y tablas de difícil acceso y aunque intentamos desde distintas posturas engañarlas, no fuimos capaces de conseguirlo.

Habíamos remontado el tramo del río un kilómetro desde el aparcamiento y era el mediodía, pero no habíamos logrado ninguna captura, tan sólo fallidos. En uno de los meandros del río, pegados a una fuerte corriente, decidimos probar suerte ya que tenía muy buena pinta. Pronto observé desde la orilla una trucha pegada en el lecho prácticamente inmóvil. Me agaché lo suficiente y probé con el perdigón que llevaba montado varios lances, pero la trucha ni se inmutaba. Cambié a una ninfa de bétido , en el primer lance parecía que se sentía atraída, en el segundo llegó a rechazarla en el último momento, pero al tercero, se lanzó a por ella con energía, lo que me posibilitó clavarla perfectamente.

¡Por fin! no era muy grande, pero como premio valía mucho en ese momento. La jornada estaba siendo dura en cuanto a capturas se refiere, por lo que ésta consiguió subir nuestro ánimo por momentos.

Poco después en una de las mejores tablas que habíamos encontrado en el curso del río, dispuso de una ocasión inmejorable, pues llegó a clavar una gran trucha que se escondía bajo las algas. Pero la suerte no le acompañó ya que en la pelea esta vez le rompió el bajo de línea. ¡Qué pena! parecía una gran pieza. Seguimos unos minutos en la misma tabla, ya que habíamos visto alguna cebada, que nos hizo cambiar a seca, pero la actividad cesó por momentos.

Subimos a otra tabla río arriba y llegó a tener otra picada fallida. Esta vez era una trucha pequeña, pero también se soltó.

Dimos por finalizada la dura jornada en el río Gallo. Confirmando que hay truchas en este tramo libre y por lo que nos comentaron un par de pescadores de camino al coche, algunas de buen tamaño, ya que de las dos truchas que habían clavado una de ellas medía 40cm.

En fin, que el río Gallo es una buena opción, si queremos pescar truchas autóctonas de una gran dificultad y disfrutar del paisaje natural del Parque Natural del Alto Tajo.

Texto y fotos: PescataMinuta

Peralejos de las Truchas

Mucho hay escrito sobre los famosos parajes de pesca del Alto Tajo y en general todo bueno, si bien es verdad que casi todos los artículos se basan en décadas anteriores o tiempos donde no había tanta presión de pescadores en sus aguas. Pero sin duda, se trata de uno de los enclaves predilectos para la mayoría de los pescadores con mosca, es Peralejos de las Truchas.

Las primeras menciones escritas sobre Peralejos de las Truchas datan del siglo XIII, sin embargo, en esa mención aparece ya como un lugar de bastante población, por lo que se infiere que existía en la ubicación actual antes de esa fecha. En el mismo término municipal existen restos de asentamientos prerromanos, entre ellos algunos que perduraron hasta la edad media. Desde
que se tienen noticias siempre ha estado vinculado al Señorío de Molina, dentro del cual fue evolucionando y aumentando su población hasta llegar a un máximo de unos 800 habitantes en el siglo XX. Luego la despoblación rural mermó su población hasta reducirla a unos 175 habitantes de derecho en el último censo (la población de hecho será de unos 100 habitantes).

Durante la repoblación algunas familias como la hidalga Arauz que venían de las Vascongadas se establecieron en su término municipal y se dedicaron básicamente al pastoreo de vacas y ovejas. La Ermita de Ribagorda es testigo mudo de ello. Allí están enterrados vástagos de la familia Arauz. También la casa
grande de los Arauz en la plaza mayor que es una hermosa representante de la arquitectura popular y que data de principios del siglo XVIII.

El clima de Peralejos es mediterráneo, pero muy matizado por la altitud. La precipitación media anual se sitúa en unos 830mm, recogiéndose de media en verano (Junio-Julio-Agosto) unos 120mm. Pero tanto la precipitación interanual como la mensual es muy variable. Las temperaturas suelen ser bajas, salvo en verano, cuando son suaves (por el día se pueden alcanzar los 30 grados a veces, y por la noche bajan a unos 9 grados de media). La temperatura media anual se sitúa en unos 8,6 grados. Ningún mes supera los 19 grados de media. En la clasificación de Allue-Andrade se define como clima mediterráneo subhúmedo de tendencia centroeuropea.

Aproximadamente la mitad de la superficie de Peralejos de las Truchas se encuentra cubierta de bosque, siendo la especie principal el pino albar (pinus sylvestris), el pino negral (pinus nigra) y el chaparro (quercus faginea), pero existen también ejemplares de encina, tilo, fresno de montaña, olmo de montaña, abedul, etc.

La fauna también es muy variada, destacando las rapaces, como por ejemplo, Aguilas y sobre todo muchos Buitres,los mamíferos Ciervos y Zorros y reptiles víboras y serpiente común. Entre las especies más dadas en los ríos de la comarca están el barbo y la trucha. Otras que podemos encontrar son la boga, la bermejuela, el barbo comizo y la locha espinosa.

Toda la zona es de una belleza fascinante, pues gracias a las hoces, gargantas, cañones, barrancos y valles de los principales ríos Gallo, Cabrillas, Hoz Seca y Tajo, todos en la provincia de Guadalajara, dibujan un paisaje con orografías muy variadas.

Yo lo conocí en 1.989, lo pesqué dos veces en esa temporada en la zona libre y había muchas truchas y de buen tamaño. Solo logré capturar una trucha en ambas ocasiones. Aun no había comenzado a practicar con cola de rata, pero el buldó combinando secas y ahogadas, funcionaba bastante bien.

Al año siguiente probé en el coto experimental sin muerte aguas arriba del Puente de Martinete, que se fundó en 1.981 siendo el primero de España y donde clavé las truchas más peleonas que recuerdo en este río y eso que no eran grandes.

Como sabéis hay justo a continuación de este coto sin muerte otro con muerte, justo a partir del Puente de Martinete, para mi gusto más abrupto y difícil para pescar con cola de rata y que sólo he pescado una vez, pues mis preferencias son de captura y suelta desde hace muchos años.

Sus aguas transparentes y su lecho arenoso y tupido de algas de color esmeralda, le confieren un atractivo inigualable. Muchas de las mejores tablas, vadeables presentan diversas posturas para pescar a mosca seca. Incluso a gran distancia se ven las truchas, pero ellas a ti también.

En toda la zona de Peralejos y Hoz Seca está prohibido el uso de cebo natural, aunque siempre ha habido mucho furtivismo en el Alto Tajo, quizás la dificultad se basa en la gran extensión de tramos libres y cotos donde se puede pescar. Siempre se ha dicho que hay poca guardería para tanta zona y ese es el principal problema.

Los que somos respetuosos, aplicamos las normas a rajatabla, pero se siguen observando muchos pescadores, pescando en el coto con cucharilla y seguro que sin permiso.

Personalmente creo que es una de las etapas en las que todo pescador de mosca debe detenerse y probar, pues la exigencia es máxima, bajo mi opinión personal, uno de las zonas más difíciles, donde el camuflaje y el sigilo son muy importantes, si quieres llegar a lanzar cerca de una de sus truchas.

Lo he pescado otras veces en todos estos años y aunque la población de truchas está muy mermada, sigue teniendo un gran atractivo para mí por su orografía, su historia y sus truchas autóctonas que siguen siendo tan listas como siempre.

Centrándonos en lo que ha sido esta temporada, podría resumirse en regular, dada la escasez de capturas, aunque otra cosa han sido las picadas y oportunidades de clavar buenos ejemplares de trucha. Y es que en las tres veces que he venido julio, mediados de septiembre y finales de septiembre, no han sido jornadas de mucha actividad.

En julio, las truchas se cebaban desde primera hora, y me llegó a picar una muy pronto de pequeño tamaño a un díptero, pero no logré clavarla. Sólo ese movimiento hizo que otras 3 que estaban cerca salieran despavoridas. Llegué a tener otra ocasión hacia las 11:00h con una efémera oliva, pero la picada fue tan rápida que no me dio tiempo a reaccionar.

A mediados de septiembre me acompañó Miguel Angel y llegando a la misma hora, no había la misma actividad que en julio, según avanzó la mañana, comenzaron las cebadas, pero no logramos engañarlas con nuestras imitaciones, todas las rechazaban. Lo más cerca fue una trucha grande que quiso picar a una hormiga, pero justo en el momento de morder la rechazó también. Esta vez vimos en la cabecera del coto, cerca de los chopos muchas truchas y algunas mayores de 2 kg.

Justo el último día de la temporada, vuelvo a probar suerte y aunque también con mucha dificultad, consigo capturar dos ejemplares con tricóptero de oreja de liebre. Ambas por la tarde, ya que por la mañana las dos oportunidades que llegué a tener a ninfa se llegaron a soltar en la lucha. A diferencia de otras ocasiones por la mañana a penas había actividad, estaban todas abajo, por lo que sólo probé ninfas y streammers. En cambio por la tarde, todas las truchas comían arriba, por lo que el uso de secas era obligatorio.

La próxima temporada volveremos y espero que con mejor suerte, aunque tampoco es que nos importe excesivamente, ya que sólo dejarte caer por estos parajes y ver la riqueza natural que lo rodea para su disfrute, es ya todo un premio.

Deseo que este pequeño reportaje os descubra algo más este paraíso y que entre todos podamos contribuir a su conservación…, es nuestro tesoro!

Texto y fotos: PescataMinuta