Stonefly nymph

Ninfa plecoptero stonefly

Ninfa plecoptero stonefly

Ninfa plecoptero stonefly

Ninfa plecoptero stonefly

Anzuelo: Daichii 1710, nº 10.

Cercos: fibras oca teñida marrón oscuro.

Cuerpo: larva-lace color naranja sobre dubbing de antrón.

Tórax: latex color marrón sobre dubbing de antrón.

Patas: fibras oca teñida marrón oscuro.

Dry Fly Fly Fishing for Trout with Stoneflies and Salmonflies

Published on Jun 7, 2013

In this short Simms fly fishing video, Jake Dodd catching trout on dry flies during a golden stone and salmonfly hatch. Jake fishes a fly called a “chubby” with a great stonefly profile – a good dry fly to fish when there are various stonefly species hatching.

La Angostura, truchas de alta montaña

Pescar truchas de alta montaña siempre es una bonita aventura, ya que presumiblemente el entorno del escenario elegido reúne toda la belleza natural y paisajística que cualquier pescador puede soñar. Además por lo general estos rincones de flora y fauna autóctona ofrecen al pescador grandes retos que le ponen a prueba física y psicológicamente en muchas ocasiones.

El arroyo de La Angostura que discurre por las faldas del Parque Natural de Peñalara en la Sierra de Madrid, ha sido el enclave elegido para nuestra jornada de este fin de semana.

Dicho arroyo nace de la confluencia de los arroyos de Guarramillas y de las Cerradillas, que junto a la incorporación de las aguas del arroyo procedente de la Laguna Grande de Peñalara, conforman el arroyo de La Angostura y que cambiará de nombre a unos 4 km cuando recibe el agua de los arroyos del Aguilón y de la Umbría, cerca del monasterio de El Paular, llamándose a partir de ahí Río Lozoya.

Como su nombre indica este coto tradicional se ubica en un terreno bastante angosto, hasta llegar a un terreno más llano a partir de la presa de Pradillo. Sus aguas cristalinas en zonas someras facilitan al pescador una visión perfecta del lecho del río, pero también a las truchas lo que las hace ser más astutas y asustadizas. Tan sólo algunas pozas profundas les proporcionan cobijo.

La fuerte corriente del momento nos hizo plantear la jornada de pesca a ninfa, pero incluso eligiendo ninfas medianas o con cabeza de tungsteno para poder pescar lo más cerca del lecho del rio, buscando a las truchas que aguantan abajo a contracorriente.

Comenzamos hacia la mitad del coto bajando aguas abajo dirección a la presa de Pradillo, buscando pequeños remansos que se van sucediendo tras los interminables rápidos en sus aguas. Probando también en los propios rápidos, ya que ahí las truchas no distinguen tan fácilmente el engaño. Casi cuando se había cumplido la primera hora, llegó la primera captura con una pequeña ninfa olive CD, con la que conseguí engañar a una pequeña pero bonita trucha fario de montaña. Posteriormente observamos que en la misma poza había al menos un par de truchas más que se dejaron ver persiguiendo a la mosca.

Seguimos avanzando descendiendo por el curso del río, que nos ofrecía infinidad de pozas, rápidos y remansos donde probar suerte.

Llegamos al tramo final del coto, donde ligeramente escondidos entre la vegetación pudimos clavar varias truchas más, la mayoría de ellas se nos escapaban antes de ser capturadas. Todas eran pequeñas, 15-18cm aproximadamente, pero luchaban mucho y el momento de la picada parecían mucho mayores.

Para terminar la jornada, remontamos el coto aguas arriba, dando una pasada en pozas de primera hora, fue entonces quizás por la temperatura y las eclosiones de insectos, que las truchas tenían más actividad, por lo que concluimos con algunas interesantes capturas más.

En el río se podían ver en las horas centrales del día, muchos pequeños dípteros, subimagos, etc. También en el lecho del río se observaban bastantes canutillos de plecópteros y stonefly como la que sostiene Miguel en la foto, aunque tenemos dudas de si no se trata de un Heptagénidos Epeorus por el aspecto. Sea como fuere, quizás la elección de imitaciones de stonefly y ninfas de dánica tuvieron su lógica.

Como conclusión, un coto y entorno muy recomendable en mayo, aunque seguramente también en el final de temporada.

Texto y fotos: PescataMinuta

Farios del río Lozoya

Teníamos nuestras dudas acerca de la meteorología de la jornada ya que la mañana parecía complicarse por momentos según nos acercábamos a las inmediaciones del Valle del Lozoya. ¡Qué no llueva!, comentamos mientras sacábamos los permisos.

Ya en el coto, cielo cubierto y una temperatura fresca de 11ºC en el ambiente, lo que hizo que nos abrigáramos bien. El río Lozoya con agua abundante y rápida, pues es lo que tiene un escenario de montaña y en pleno deshielo.

Comenzamos montando distintas ninfas con el fin de buscar a las truchas en las pozas profundas cerca del puente que cruza el río, sin suerte durante los primeros minutos de la mañana. Por lo que probamos fortuna en los ensanches el río en la cabecera del tramo I. Pero la zona está complicada para vadear, los fuertes rápidos dificultan mucho la estabilidad en el agua y ante el inminente peligro de una caída, decidimos subir hacia la presa. Allí el agua no es tan brava y nos permite unas posturas más adecuadas para el lance.

Pronto Santi, clava la primera trucha común, mientras yo  estaba divisando otra intentando remontar el río. Ya teníamos la primera captura del día, lo que presagiaba una buena jornada. Intentamos una media hora más y decidimos hacer una pausa para el almuerzo.

Retornamos a la actividad bajando aguas abajo del puente, buscando en las pozas profundas y otros rápidos que transcurren antes del encajonamiento del río. Miguel clava otra trucha fario con una ninfa CD, pero la mala suerte le hace perderla antes de dar testimonio. Por mi parte y pocos minutos después en un remanso de la corriente, clavo otra trucha común de buen tamaño también con ninfa CD, por lo que parecía que la actividad se animaba. El cielo se abría y el sol asomaba calentando el ambiente.

Poco después, decidimos volver ala cabecera y de nuevo probar fortuna en aguas más tranquilas. Finalmente consigo clavar otro ejemplar algo más grande que el anterior, en este caso con una Stonefly.

Acabamos la jornada y de regreso al aparcamiento, probando en las pozas del puente de nuevo, donde a Míguel una enorme trucha atraída por el indicador de picada de su bajo de línea le sorprende subiendo a la superficie ferozmente.

En buen día finalmente, pese a las dudas de las primeras horas. Pudimos pescar tranquilamente y disfrutar de gran entorno natural. En las horas finales de la mañana, aunque se acercaron muchos paseantes a los alrededores del río, fueron muy respetuosos con nosotros en todo momento, lo cual es de agradecer.

En resumen, un magnífico enclave de pesca sin muerte, con truchas fario de repoblación de muy buena calidad, eso sí, recomendable a partir de mayo por el caudal del río.

texto y fotos: PescataMinuta