Gran río, gran reo, grandes amigos!

Vídeo

Aquí os traigo un nuevo vídeo que resume un fin de semana especial de pesca a mosca. Se trata de la escapada al Narcea del pasado 3 al 5 de julio, acompañado de mis buenos amigos Darío Sastre y Pablo Robles. Sigue leyendo

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Coto de Chelo, río Mandeo 2014

Desayunaba en el bar Cruceiro a las 7:20h de la mañana donde retiraba el permiso de pesca sin muerte correspondiente a una jornada de jueves. Nancy me indica que es el día que menos permisos expide por ser sin muerte, pero que normalmente este coto los fines de semana está a tope de pescadores, debido a que aquí los pescadores de la zona se llevan las capturas, de ahí tal afluencia. Sigue leyendo

Retorno al río Mandeo

Un año más volvemos a este maravilloso coto gallego. Acompañado por José Mariño y Alberto, intentamos pasar una prometedora jornada de pesca a mosca pescando el esquivo reo.

Agosto de nuevo y el río en muy buenas condiciones para la práctica de esta modalidad. Lo que recordaba de la pasada temporada, vuelve a sorprenderme cuando contemplo de nuevo su majestuoso paisaje durante todo el recorrido.

Nos separamos en dos grupos, quedándome yo solo por encima de su posición hacia la mitad del tramo. Alberto y José, bajan bastante más abajo con la idea de al medio día juntarnos en la central eléctrica.

El día estaba estaba cubierto y por el camino nos había llovido algo, pero el parte meteorológico predecía que se abrirían claros.

Desde el comienzo alguna cebada puede ver que procuré tentar con distintas imitaciones, pero sin éxito. La mañana transcurrió sin sorpresas y tan sólo algunas pequeñas truchitas que no daban la talla fueron las anécdotas a comentar. Los reos no se veían, alguno escapando de nuestra presencia según remontábamos el coto, pero ni una sola picada.

Por la tarde, José subió unos metros por encima de la central para intentar probar suerte con un reo que se estaba cebando y que localizó a distancia. Mientras yo bajé al punto de salida que habían hecho ellos por la mañana para encontrarnos en la mitad del acotado.

Y por la tarde más de lo mismo, alguna cebada, pero no conseguía engañar a ninguno. Seguí subiendo hasta un pequeño encañonamiento que hace el río después de una tabla de mucha profundidad y allí junto a una de las pareces lancé un tricóptero rojizo que propició en su deriva que un hermoso reo lo tomará sin compasión. Lástima que en la corta pelea con el, en uno de sus tirones no supe manejarlo y rompió el bajo, dejándome sin la posibilidad de disfrutar de su librea.

Nos volvimos a juntar y concluimos la jornada, con más pena que gloria.

Otro año será y esperemos que con mejor suerte. Al menos pudimos disfrutar una vez más de un magnífico escenario de pesca en buena compañía.

Texto y fotos: PescataMinuta