Por tierras cántabras, Río Asón

De pesca por tierras cántabras, de las que en mi memoria aún perduraban recuerdos en escenarios del río Saja entre La Busta y Caranceja y del Deva por el desfiladero de La Hermida, ambos del año 1999. Ya veis, mucho tiempo ha pasado, pero siempre tenía presente volver para saborear nuevas experiencias, aunque por una u otra razón haya dejado pasar demasiado tiempo. Sigue leyendo

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Galisancho, clásico del Tormes

Galisancho junio 2013 (1)Era el primer día de la temporada que nos acompañaba Santi y todos teníamos puesta la ilusión en pescar este famoso acotado, que había dado tan buenos frutos a tantos y tantos pescadores de truchas.

Galisancho junio 2013 (2)De camino al coto el día se presentaba desapacible, nublado y con lluvia en una parte del camino. Parecía que el cielo abriría, pues en esa dirección había más claros que nubes, no obstante las predicciones no eran reconfortantes, pero ya era demasiado tarde para arrepentirnos.

Galisancho junio 2013 (3)Llegamos temprano al coto junto al refugio de pescadores, desde donde vimos un par de pescadores que ya estaban pescando en las corrientes de una gran tabla. Nos preparamos rápidamente, nos hicimos la foto de rigor y comenzamos a posicionarnos en las posturas que a priori nos parecían más interesantes.

Galisancho junio 2013 (5)Santi se vino conmigo a las corrientes, donde ya no estaban los pescadores que anteriormente habíamos visto, pero pronto nos situamos por encima de las mismas a la cola de la tabla donde un arroyo desembocaba y tenía buena pinta. Miguel por su parte, hizo lo propio y nos cogió el sitio anterior. Todos comenzamos con ninfas a pesar del Galisancho junio 2013 (6)riesgo que tenía enganchar y perderlas entre las ocas, pero en superficie no se detectaba nada de actividad.

Galisancho junio 2013 (11)Pasaron las primeras horas y decidimos hacer un receso, para desde allí situarnos en otros lugares del tramo inferior y explorarlo un poco más.

Galisancho junio 2013 (12)Retrocedimos hasta casi el tramo inferior y el día comenzaba a abrirse paso, saliendo el sol por momentos, donde comenzaron a verse eclosiones de todo tipo, aunque pocas truchas de cebaban arriba. Así pues y separados entre nosotros lo suficiente como para no estorbarnos, nos dispusimos a probar fortuna con los tricos, efémeras y ninfas en una Galisancho junio 2013 (7)gran tabla. Miguel fue el primero en tener una picada en su ninfa, pero no logró clavarla bien. Insistimos un buen rato alternando las moscas que mostrar a las truchas, pero estas se resistían a tomar los engaños, ni en superficie, ni abajo logramos tocar pez.

Lo mejor que podíamos hacer era comer y probar en otras zonas del coto a ver si teníamos más suerte.

Galisancho junio 2013 (8)Remontamos con el coche aguas arriba donde encontramos otra gran tabla que nos habían recomendado otros pescadores conocedores de este coto. Pero nos parecía increíble, que habiendo sacado casi todo nuestro arsenal, las truchas no dieran muestras de actividad alguna. Era como si no hubiera peces en el río.

Había pasado una hora y estábamos desconcertados, ¿Qué les pasa a los Galisancho junio 2013 (11)peces?, nos preguntábamos. La tabla era muy ancha, profunda y con mucha corriente, lo que dificultaba su pesca, pues íbamos al límite del nivel de vadeo. Un paso en falso y nos tragaba el río.

Pero por fin llegó el momento cumbre, siendo Santi el que editó la jornada con una trucha que le entró a una efémera de CDC oscura. En pocos minutos llegó la magia, las Galisancho junio 2013 (9)truchas empezaron a asomarse bajo la cobertura de los árboles de la orilla y las cebadas se apreciaban con nitidez, algunas truchas saltaban saliendo completamente del agua.

Galisancho junio 2013 (15)Tras varios fallos, uno de ellos perdiendo la mosca en la boca de la trucha, consigo clavar otra pintona con una efémera de tonos lima-limón. Una pena, teníamos que irnos y el río comenzaba a animarse, pero estábamos cansados de haber dado tantos palos al agua sin éxito en buena parte del día. Al menos no nos íbamos bolos.

Galisancho junio 2013 (14)Bajamos entre el arbolado hasta la altura del aparcamiento donde habíamos dejado el coche para hacer los últimos lances en aguas más rápidas río abajo. Al tiempo que Santi se lamentaba de una picada fallida, Miguel y yo vimos como una gran trucha saltó del agua para dejarse ver completamente a 20 metros nuestros. Donde Santi había tenido la picada, se observaban continuas cebadas, pero las truchas no querían su mosca, por lo que Miguel también lo intentó. Mientras les hacía algunas fotos y algún vídeo, cambié de mosca y puse una de tonos amarillos para intentarlo yo también, pero parecía que tampoco la querían, cuando al cuarto lance logro capturar una bonita trucha.

Galisancho junio 2013 (10)En fin, hay días mejores y en esta ocasión la actividad se presentó demasiado tarde, desaprovechando el mejor momento de la jornada. No sabemos lo que habría durado este momento y que tal se nos habría dado en caso de hacer el sereno, pero eso lo dejaremos pendiente para otra ocasión.

Texto y fotos: PescataMinuta

Baetis Rhodani

Mosaico efemera danicaAnzuelo: TMC-100-12                                                                                                   Cercos: Riñonada gallo de León gris acerado
Abdomen: Dubbing liebre oliva, brincado quill pavo real desbarbado
ToraxDubbing liebre gris
Alas: Puntas pluma gallo indio gris claro
Patas: Hackle cuello de gallo ginger

Coto de Gradefes, río Esla

Me había tocado un fin de semana caluroso de finales de junio, pues ya a las 9:00 h de la mañana incluso bajo la chopera junto al Puerto de las Monjas al principio del coto, se nota un tibio ambiente. Menos mal que es un río muy vadeable en muchas zonas y sus frías aguas compensan el calor intenso que propiciará un día soleado y sin apenas brisa de aire. Aunque este día el caudal del agua es fuerte y vadearlo será difícil y peligroso, en según qué zonas.

En esta zona dejo bajar unas ninfas entre la fuerte corriente pues no se ve actividad de los peces en superficie. Tras un rato probando distintas posturas cercanas al margen izquierdo del río, decido subir la tabla río arriba  por encima de azud de derivación de aguas para el riego que se construyó en los últimos años.  Mientras que avanzo por el pequeño embalse que ha dejado dicha construcción en el río, puedo observar muchas truchas cerca de la orilla y algunas de tamaño gigantesco. Según las indicaciones de los carteles a unos 50 metros antes y después del azud, no se puede pescar y teóricamente a partir de dichas indicaciones río arriba si lo es, pero puede peligrar la captura incluso la vida del pescador, debido al gran desnivel que se produce en estas orillas que están sujetas con grandes bloques de piedras conformando la balsa de agua. La verdad he de confesar que me quedé un rato mirando estupefacto varios ejemplares que tenían pinta de sobrepasar los 5Kg, eso sí muy asustadizos nada más notar mi presencia y la sobra de mi silueta al tocar el agua.

A partir de ahí desde otros pilares parecidos al puerto de las monjas, el río vuelve a recobrar su aspecto tradicional, donde sus aguas se entremezclan con abundantes ocas en flor y orillas arboladas que dan cobijo  a los peces. Son precisamente éstas orillas las que más actividad están presentando, que sin ser muy continua, se observan cebadas de vez en cuando.

En este otro puerto algunos troncos de árboles han quedado trabados y sujetos entre los propios pilares, manteniendo el agua y haciendo de esta tabla una zona idónea para pescar. Es aquí donde hago unos lances con un montaje en tándem de ahogada y tricóptero a pez visto en función de las cebadas que voy detectando. Pero no consigo que sientan atracción por las imitaciones de mi bajo, después de un largo rato intentándolo. Las cebadas continúan pero no consigo en ningún caso engañar a las truchas, están comiendo alguna pequeña efémera de tonos grisáceos u oliva y llego a cambiar de imitaciones en dos ocasiones. Por fin en un pequeño remolino una trucha atraída por un tricóptero de CDC dun es capturada con éxito, pequeña 22cm pero muy vigorosa.

A medida que voy avanzando hacia la cabecera del coto alguna poza profunda se ve donde sigo intentándolo, donde llegada la curva que hace el río a la altura de San Cipriano las cebadas de las truchas son mucho más continuas, quizás porque son las horas del día y el calor ablanda las aguas y activa las eclosiones. La cuestión es que en pocos minutos consigo clavar otras dos truchas más, similares de tamaño a la primera.

De vez en cuando se observa como alguna gran trucha pasa cerca de mi posición navegando aguas arriba, pero que a mi altura con cualquier mínimo movimiento que hago para tentarlas huyen a toda velocidad. Me pregunto ¿qué hubiera pasado de haber clavado una trucha de tal talla con un terminal del Ø12?, seguramente hubiera roto.

Por momentos y durante este periodo que llegó a durar una hora y cuarto aproximadamente, me impacienté en capturar alguna más, pero sólo conseguía ser rechazado una y otra vez, hasta que definitivamente la actividad paró por completo. Es como si ese día las truchas fuesen extremadamente selectivas, bien por la imitación o la presentación, aunque tan cuidadoso como en otras ocasiones que me han dado mucho éxito. Fuese lo que fuese, perdí mi oportunidad de capturar alguna trucha más en ese rato.

Por la tarde y tras un merecido descanso, por el agobiante sol que quemaba por momentos, subí hasta el tramo superior cerca de la isla de Villanofar, pero no había actividad en superficie. Hice algunos lances con ninfas, pero sin éxito, así que regresé al coche para prepararme para la vuelta.

Como conclusión diré que es un magnífico río con una alta población de truchas y muchas de ellas son grandes, otra cosa es dar con el día o momento de pesca preciso. Para mi gusto mucha agua, quizás y por lo que he leído de otros aficionados hay que esperar a que finalice la época de riegos (septiembre) para encontrarse la masa de agua ideal para pescarlo. Respecto a la dificultad, se puede achacar a que no conocía el coto y cuales era las moscas más eficaces para su pesca. No obstante no me puedo quejar, a pesar de parecer que iba a tener un “Sr. bolo”. Entiendo que pueden ser truchas selectivas en función del caudal del agua y la temperatura de la misma en función de cómo baje el río, pero esta circunstancia puede ser lo más interesante y enigmático del propio coto.

Texto y fotos: PescataMinuta