Entre nenúfares IV, barbos y otros a mosca

Vídeo

En aguas del Guadiana nuevamente tratando de engañar a los barbos, y otras especies a mosca. © PescataMinuta octubre 2015

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Basses con streamers en otoño

Os dejo unas fotos más de la última salida al black-bass esta temporada en tierras manchegas y aguas nuevamente del río Guadiana.

Sin ser una jornada excepcional, sobre todo en el apartado capturas, se pescaron algunos basses decentes con streamers llamativos en chenilles y marabou de colores intensos. Iván también logró capturar alguno de pequeña talla con jerkbait. La jornada discurrió demasiado tranquila y esperábamos que se hubiera sido similar a la que hicimos el pasado año en esta misma época.

No sabemos porque los basses habían casi desaparecido, el día era soleado, con una temperatura muy agradable, aunque el agua algo turbia por las recientes lluvias.

Ni siquiera los alburnos y los barbos se dejaban ver por la superficie, como el resto del año en otras jornadas. Es como si hubieran tirado de trasmallo recientemente, que no sería la primera vez.

Aun así, pudimos pescar algunos ejemplares y disfrutar nuevamente de este maravilloso entorno natural entre los nenúfares del Guadiana.

Texto y fotos: Pescataminuta

Black-bass a mosca en otoño en el río Guadiana

Definitivamente ha llegado el otoño. Además de marcarlo el calendario, las temperaturas ya han bajado lo que corresponde para esta época del año, dejando atrás un seco verano.

Como ya hiciéramos la pasada temporada en las mismas fechas, quisimos acercarnos a aguas del Guadiana en busca de emociones pescando Black-bass a mosca.

Esta zona del río Guadiana ha escrito mis mejores relatos de pesca desde que tengo afición y aunque el paso de los años la ha desdibujado un poco, aun se pueden disfrutar de buenos momentos de pesca.

Acompañado de mi hijo Iván y mi mejor colaborador, mi hermano Miguel, madrugamos el sábado para llegar cuanto antes al río y disfrutar de la jornada. En el camino paramos como siempre en Las Ventas con Peña Aguilera, donde tomamos un desayuno y compramos el pan y donde en esta ocasión, había un gran ambiente en la zona debido a los cazadores que también comienzan temporada.

Ya en el río descubrimos que el seco verano, había dejado poca a agua en algunos regatos donde nos solemos divertir con el black-bass y los alburnos. Las pocas pozas que quedan en las dos lenguas de agua que bajan hasta el antiguo molino, apenas tienen corriente y profundidad.

Preparamos equipos con la idea de probar en las zonas de nenúfares, donde aunque también se nota el caudal del agua, hay más profundidad y rocas escondidas, lo que convierte esta zona en unos buenos apostaderos para esta especie y para el que la busca.

Le preparo el equipo a Iván, ya que está impaciente por comenzar a lanzar y a continuación me preparo mi el mío con la caja de streamers y poppers que suelo llevar para estas ocasiones. Comenzando con un streamer de marabú naranja, con ojos de cadena plata.

Voy acompañando en los primeros lances a Iván, indicándole donde y como debe lanzar y cuando le estoy haciendo una pequeña demostración, el primer black-bass muerde el streamer. Es un pequeño ejemplar, pero a Iván le alegra ver como el día promete.

Durante las dos primeras horas antes del almuerzo, los peces se resisten, alguno se aproxima y siguen nuestras imitaciones, pero se resisten a picar. En una tabla con poca profundidad diviso un lapicero pegado al fondo de la misma, pero por más que le lanzo señuelos, éste se mantiene inmóvil. Vemos un par de barbos de buen tamaño merodeando por la tabla, no prestándoles ninguna atención a nuestras imitaciones.

Miguel, que se había quedado aguas arriba de nosotros, también había clavado un par de ejemplares, uno de ellos de mediano tamaño.

Tras el almuerzo, nos dedicamos a pescar en los alrededores de la tabla grande y de sus orillas repletas de nenúfares. Y en esta zona y a medida que el sol calentaba el ambiente, comprobamos como crecía la actividad de picadas.

Por desgracia al no haber corriente apenas, hacía que las aguas estuvieran muy limpias en la mayoría de tablas, lo que dificultaba la pesca por facilitarles a los peces una perfecta visión del peligro. Algunos de los black-bass que se asomaban desde sus escondites tenían un gran tamaño, pero casi todas las capturas que tuvimos eran de mediano o pequeño tamaño.

Iván llegó a clavar un buen barbo, pero al no llevar sacadera, cuando lo tenía en la misma orilla logró soltarse. ¡Qué pena, le hizo mucha ilusión!

Vadeamos un buen rato algunas tablas del río, consiguiendo más capturas. Miguel consiguió una clavada espectacular con un streamer en profundidad, que no llegamos a poder ver el tamaño del pez, ya que en la lucha bajo el agua se soltó. Pero al poco rato, le ocurrió lo mismo con otro, pero esta vez el pez sucumbió a la lucha del pescador y pudo dejar testimonio gráfico de la captura.

Qué tiempos aquellos donde la actividad en la zona, era tan intensa que siempre pescábamos y mucho. Había muchos barbos, miles de galápagos tomando el sol en las orillas y las tallas de los black-bass siempre te sorprendían a mayores. Y es que muchos factores han influido desde entonces en el deterioro de este maravilloso entorno, el clima, la poca vigilancia, los furtivos del trasmallo y la falta de conciencia de los excursionistas.

Por suerte, aún quedan pescadores honrados como nosotros que practican una pesca deportiva saludable con el medio ambiente y que además devuelven todas sus capturas al agua.

Texto y fotos: PescataMinuta