Fly fishing in reservoir

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Uno de esos días en que a pesar del extremo calor, los peces estuvieron muy activos durante unas horas y pude disfrutar de lo lindo. Buscaba principalmente barbos, pero también las carpas y algún black-bass se sumaron a la fiesta.

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Entre nenúfares V, barbos con mosca en el Guadiana

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Última salida a los barbos en aguas del Guadiana en un día raro de otoño donde los bigotudos estuvieron más inaccesibles que en semanas anteriores. Demasiado esquivos y constantemente rechazando las moscas durante practicamente toda la mañana. Unos minutos antes del mediodía conseguí que uno tomara el bicho, pero no logré clavarlo bien y en la primera sacudida consiguió liberarse.

Por la tarde me cambié de las tablas profundas a aguas más someras, donde se mostraron más confiados y logré que tres de ellos tomaran el engaño de foam. En todos los casos las capturas se hicieron a más de 10 mts. de distancia de mi orilla, y donde con menos luz no detectaban mi presencia ni estaban tan asustadizos.

© PescataMinuta 9 de noviembre de 2015

Barbos a mosca en el Guadiana

Hacía días que me rondaba en la cabeza la idea de hacer una escapada al Guadiana en busca de los barbos y poder pescarlos a mosca. Por un lado porque desde octubre de 2011 no pescaba es este escenario y por otro por lo animado que me sentía tras los consejos de Carlos González del Rey en la presentación de su libro hace unas semanas. Por cierto, todo un experto pescador a mosca de esta especie, que ha conseguido transmitirme entusiasmo con su experiencia y conocimiento, como así demuestra en su publicación.

Y así fue, me presenté a orillas del río Guadiana el único día de la semana donde la climatología había dado una tregua, presentando un día al menos con más claros que nubes y sin viento. Llegué al río hacia las 11:30h, ya que no madrugué excesivamente como otras veces pues que pensaba comer allí y al menos continuar las primeras horas de la tarde.

Nada más llegar y bajando el valle hacia la zona de aparcamiento se podía contemplar como las últimas lluvias habían conseguido dotar de un estupendo aspecto primaveral a toda la zona. Algo impensable hace un mes escaso, pues precisamente esa falta de lluvia en general esta temporada había conseguido apagar los colores de esta estación del año.

Según preparaba el equipo de pesca, escuchaba a mis espaldas como los alburnos chapoteaban incansables en la superficie de algunos remansos del río entre los nenúfares. Algo que indicaban la plena actividad que tenían y lo que me hizo pensar en el festín que se estarían pegando sus posibles predadores: comizos, lucios y black-bass.

Comencé a moverme por uno de los ramales del río que se bifurca en dos en esta ocasión en la zona de la corriente. Desde lejos se divisaba a los barbos remontando la corriente en varios grupos y por encima de ellos muchos alburnos nadando alocadamente en todas las direcciones cerca de la superficie. Era el sitio, pero antes de probar con los barbos, probé con el black-bass montando algún streamer que suele dar resultado en otras ocasiones.

Durante una hora larga cambié dos o tres streamers, con distintas profundidades, tamaño y color, pero no logré activar a ningún bass. No lo llegué a ver, por lo que me dispuse a concentrarme en los barbos. Volví al primer punto y al segundo lance la Chernobyl Ant que había montado engañó al primer barbo común. Se trataba de un barbo común de 28 cm y que peleó lo suyo corriente abajo, intentando soltarse entre Barbos a mosca en el Guadiana (10)las piedras y la vegetación de los fondos. Realmente la pelea no fue excesivamente potente, pero si muy larga, se ve que por su juventud tenía mucho vigor.

Buen comienzo! parecía que la cosa prometía. Seguí una media hora más, hasta hacer una parada para comer, con la idea de buscarlos cerca del antiguo molino entre las corrientes y las tablas someras cercanas.

Proseguí cambiando la mosca por un bicho alado, imitando a un escarabajo y a unos 50 metros de donde clavé el anterior, observo 3 barbos tranquilos en la orilla contraria. Barbos a mosca en el Guadiana (9)Con mucho sigilo, pues ya se me habían asustado unos pocos, decido tumbarme y arrastrándome con cuidado consigo lanzar la mosca por encima de sus cabezas. Dos de ellos se asustan, pero queda el más grande y sigue tranquilo, así que vuelvo a lanzar y esta vez se lanza a por la mosca sin pensárselo. La clavada es perfecta porque estaba muy concentrado y comienza una gran pelea de unos minutos con otro buen barbo común de 41cm.

Estaba disfrutando, por lo que cambié varias veces de mosca, montando algunos bichos que había hecho hace tiempo con la idea de probar su efectividad. También probé hormigas de alas y algunas ninfas. Fue en uno de esos momentos, con una ninfa CD oreja de liebre con lo que conseguí clavar el tercer barbo de la jornada. Fue casi pegado al antiguo molino y similar al segundo, observando con menos precisión por la corriente del agua que una gran silueta estaba remontando la chorrera, cuando me agaché y nada más lanzar la ninfa el barbo se tiró a ella sin piedad. El latigazo fue tal que pensé que había partido. Pero no, el bajo aguantó. El barbó cambió bruscamente de dirección hacia la corriente aguas abajo, donde mi temor era perder la captura entre las rocas. Entonces  conseguí retenerle  y hacer que subiera al remanso.  Allí tras varias carreras, fue cediendo y una vez vencido logré cobrar una hermosa captura de un barbo comizo macho de 50cm.

Será una jornada de pesca inolvidable, ya que hacía años que no pescaba barbos  y lo había hecho siempre con cebo natural, incluso a mosca, montando pequeños asticot en anzuelos desnudos que ataba al tippet tratando de imitar pupas o larvas de insectos. También me había llevado algunas sorpresa insospechadas, como un comizo de 4 Kg pescado en un mes de enero con pez vivo, otro con jerkbait y otro con el mesocarpo de una naranja clavada en el anzuelo nada más caer al agua, !increíble!

Sin duda la pesca con mosca del barbo tiene mucho atractivo y como dice Carlos González del Rey, debemos aprender a valorar más algo que es nuestro y está presente en casi todos nuestros ríos.

Texto y fotos: PescataMinuta

Black-bass a mosca en otoño en el río Guadiana

Definitivamente ha llegado el otoño. Además de marcarlo el calendario, las temperaturas ya han bajado lo que corresponde para esta época del año, dejando atrás un seco verano.

Como ya hiciéramos la pasada temporada en las mismas fechas, quisimos acercarnos a aguas del Guadiana en busca de emociones pescando Black-bass a mosca.

Esta zona del río Guadiana ha escrito mis mejores relatos de pesca desde que tengo afición y aunque el paso de los años la ha desdibujado un poco, aun se pueden disfrutar de buenos momentos de pesca.

Acompañado de mi hijo Iván y mi mejor colaborador, mi hermano Miguel, madrugamos el sábado para llegar cuanto antes al río y disfrutar de la jornada. En el camino paramos como siempre en Las Ventas con Peña Aguilera, donde tomamos un desayuno y compramos el pan y donde en esta ocasión, había un gran ambiente en la zona debido a los cazadores que también comienzan temporada.

Ya en el río descubrimos que el seco verano, había dejado poca a agua en algunos regatos donde nos solemos divertir con el black-bass y los alburnos. Las pocas pozas que quedan en las dos lenguas de agua que bajan hasta el antiguo molino, apenas tienen corriente y profundidad.

Preparamos equipos con la idea de probar en las zonas de nenúfares, donde aunque también se nota el caudal del agua, hay más profundidad y rocas escondidas, lo que convierte esta zona en unos buenos apostaderos para esta especie y para el que la busca.

Le preparo el equipo a Iván, ya que está impaciente por comenzar a lanzar y a continuación me preparo mi el mío con la caja de streamers y poppers que suelo llevar para estas ocasiones. Comenzando con un streamer de marabú naranja, con ojos de cadena plata.

Voy acompañando en los primeros lances a Iván, indicándole donde y como debe lanzar y cuando le estoy haciendo una pequeña demostración, el primer black-bass muerde el streamer. Es un pequeño ejemplar, pero a Iván le alegra ver como el día promete.

Durante las dos primeras horas antes del almuerzo, los peces se resisten, alguno se aproxima y siguen nuestras imitaciones, pero se resisten a picar. En una tabla con poca profundidad diviso un lapicero pegado al fondo de la misma, pero por más que le lanzo señuelos, éste se mantiene inmóvil. Vemos un par de barbos de buen tamaño merodeando por la tabla, no prestándoles ninguna atención a nuestras imitaciones.

Miguel, que se había quedado aguas arriba de nosotros, también había clavado un par de ejemplares, uno de ellos de mediano tamaño.

Tras el almuerzo, nos dedicamos a pescar en los alrededores de la tabla grande y de sus orillas repletas de nenúfares. Y en esta zona y a medida que el sol calentaba el ambiente, comprobamos como crecía la actividad de picadas.

Por desgracia al no haber corriente apenas, hacía que las aguas estuvieran muy limpias en la mayoría de tablas, lo que dificultaba la pesca por facilitarles a los peces una perfecta visión del peligro. Algunos de los black-bass que se asomaban desde sus escondites tenían un gran tamaño, pero casi todas las capturas que tuvimos eran de mediano o pequeño tamaño.

Iván llegó a clavar un buen barbo, pero al no llevar sacadera, cuando lo tenía en la misma orilla logró soltarse. ¡Qué pena, le hizo mucha ilusión!

Vadeamos un buen rato algunas tablas del río, consiguiendo más capturas. Miguel consiguió una clavada espectacular con un streamer en profundidad, que no llegamos a poder ver el tamaño del pez, ya que en la lucha bajo el agua se soltó. Pero al poco rato, le ocurrió lo mismo con otro, pero esta vez el pez sucumbió a la lucha del pescador y pudo dejar testimonio gráfico de la captura.

Qué tiempos aquellos donde la actividad en la zona, era tan intensa que siempre pescábamos y mucho. Había muchos barbos, miles de galápagos tomando el sol en las orillas y las tallas de los black-bass siempre te sorprendían a mayores. Y es que muchos factores han influido desde entonces en el deterioro de este maravilloso entorno, el clima, la poca vigilancia, los furtivos del trasmallo y la falta de conciencia de los excursionistas.

Por suerte, aún quedan pescadores honrados como nosotros que practican una pesca deportiva saludable con el medio ambiente y que además devuelven todas sus capturas al agua.

Texto y fotos: PescataMinuta

Black Bass de otoño a mosca

Fabuloso día de pesca en el rio Guadiana acompañado de mi hijo Iván.

Dedicamos la mañana a probar distintos streamers y poppers entre los nenúfares y obtuvimos muy buenos resultados, sobre todo en las tres primeras horas de la mañana con el ambiente aún fresco. Ivan captura 20 ejemplares y yo 14, de los cuales sacamos 6 de con más de 500grs. Todos ellos como debe ser, fueron devueltos a su medio natural.

El comportamiento del Black-bass en esta zona del rio este año ha sido muy interesante. Su gran actividad nos ha hecho disfrutar de buenas jornadas de pesca dignas de recordar.

Luego está la tranquilidad del lugar, el cual por su poca  afluencia de pescadores, apenas es visitado, le convierte en un auténtico paraíso salvaje no solo para esta práctica, también para pasear o simplemente pasar un día de campo.

En sus aguas los basses cohabitan con muchas otras especies de ciprínidos: barbos, carpas, alburnos, cachos, bogas, etc., aunque también tienen otro competidor que aun en menor medida se deja ver de vez en cuando, el lucio.

Además la rica vegetación de nenúfares le confieren auténticos apostaderos del black-bass para la caza.

Texto y fotos: PescataMinuta, septiembre de 2010