Pesquera, río Esla final temporada ’14

Este coto nos dejó muy buenas sensaciones la pasada temporada y decidimos incluirlo en nuestra agenda este año. En general el Esla es un río que nos ha ofrecido interesantes jornadas de pesca en los escenarios que lo hemos pescado. Sus grandes tablas y su Sigue leyendo

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Truchas de la meseta Leonesa

Esta temporada nos dejamos caer por el río Esla al final de la temporada, evitando los fuertes caudales que imposibilitan la pesca durante la temporada de riegos. Las experiencias pasadas nos habían hecho cambiar los planes para esta, pudiendo elegir los cotos en el mes de septiembre.

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Quintana de Rueda, río Esla

Como ya me ocurriera en Gradefes a finales de junio, en este otro coto aguas abajo a estas alturas de año también baja con mucho caudal de agua, dado que es temporada alta de riegos en toda la Vega de Toral en el propio curso del río y donde todas los puertos y presas están abiertos, provocando una fuerte corriente.

Aunque muchas de las tablas desde el tramo inferior en Aldea no tienen una excesiva profundidad, esta fuerte corriente imposibilita vadear con seguridad el río, no permitiendo mantener el equilibrio pisando en el fondo del río. Con mucha precaución accedo muy cerca de las orillas en la tabla de que hay aguas abajo del Puerto de Valdebasta, buscando algunos remansos que provocan escalonen de 28las tablas, pero sin adentrarme hacia el centro del cauce.

A las 9:00h ya se ven algunas cebadas en las zonas sombrías de las tablas, pequeñas efémeras se dejan apreciar con el contraste del fondo oscuro y los rayos del sol aún inclinados que vierten su luz en la superficie. El agua está fría e intuyo que las siguientes horas serán las mejores. Comienzo la pesca montando en el terminal un tándem de perdigón que había preparado para la ocasión, que tras la experiencia de Gradefes había supuesto que bajarían bien con esta corriente y moverían a las truchas del fondo.

Pronto noté a los peces como toqueteaban los perdigones, llegando a tener 3 clavadas fallidas antes de la hora del bocata, una de ellas de un tamaño respetable. No terminada de pincharlas bien, o tal vez los anzuelos sin muerte que armaban los perdigones provocaban que se escaparan cuando trataba de cobrarlas.

Paciente y pensando que truchas había en el río y que se sentían atraídas por las imitaciones, hice un receso, para subir a una tabla muy interesante que hay a la altura de Villamondrín y plantearme otras posturas.

Cambié a montar una ninfa de bétido con cabeza dorada bien plomada y me dispuse a tentarlas entre los recovecos entre la orilla y la vegetación. Poco después y como si de otro animal se tratara, noto un fuerte tirón en la línea, demasiado brusco para ser una trucha. Como si de un barbo se tratara, mantengo con firmeza la tensión de la línea con la caña levantada al máximo y recogiendo el sobrante de  la línea. Sin saber que era, me hace meterme bien en el centro del río, porque el pez sale disparado como una bala hacía la orilla contraría atravesando la corriente y dando fuertes tirones hacía abajo. Increible!, pienso, mentalizándome de poder cobrar una buena pieza. Pero tras una fuerte y larga pelea, el pez no cede y seguido de un gran salto fuera del agua, donde puedo ver que se trata de un truchón de cuarenta y muchos centímetros a simple vista, y de la siguiente carrera consigue romperme todo el bajo, dejándome con la típica frustración de haber perdido la captura de la temporada.

Reconozco que tarde medía hora en recuperarme de la emoción y del impacto que me provocó el haber perdido su captura. Pero la vida sigue y la jornada en cuestión también, así que había que seguir intentándolo.

Se acercaba la hora de comer, por lo que antes de proseguir subiendo el tramo, pensé que era mejor descansar y asimilar mejor la jugada. Quizás tiré con mucha fuerza, quizás tenía debilitado el bajo, rozó con alguna rama o piedra,…etc., cuantas cosas, pero ya daba igual.

Por la tarde, continué subiendo, consiguiendo pinchar alguna trucha pequeña más en las tablas de la curva que hay entre Rueda del Almirante y Casasola.

En esta zona y a las 18:00 se veía mucha actividad en la superficie, continuas cebadas a pequeñas efémeras grisáceas y tricópteros oscuros que abundaban en el río en ese momento. Desde la orilla, se veían truchas muy interesantes de tamaño, pero muy asustadizas al mínimo movimiento.

La última hora, estuve probando con seca, montando efémeras y tricópteros parecidos a los que se veían, consiguiendo atraer la atención de varias pintonas, permitiéndome capturar 3 ejemplares medianos, pero igualmente y como el resto del día con muchos fallos en la mayoría de las picadas, es como si no la tomaran bien la mosca o yo me precipitara en la clavada.

Al final del día, el balance fue pésimo y algo frustrante, debido a la cantidad de truchas que había clavado y que no conseguí capturar completamente, excepto las tres últimas. Pero sobre todo el truchón de la mañana que pesó mucho durante toda la jornada y que me dejó con la miel en los labios.

Respecto al coto, una maravilla para la pesca a mosca con cola de rata, muy ancho, muchas tablas y abundancia de peces, la única pega es la elección de la fecha, que habrá que retrasar o adelantar para próximas temporadas para pescar con más comodidad.

Texto y fotos: PescataMinuta

Coto de Gradefes, río Esla

Me había tocado un fin de semana caluroso de finales de junio, pues ya a las 9:00 h de la mañana incluso bajo la chopera junto al Puerto de las Monjas al principio del coto, se nota un tibio ambiente. Menos mal que es un río muy vadeable en muchas zonas y sus frías aguas compensan el calor intenso que propiciará un día soleado y sin apenas brisa de aire. Aunque este día el caudal del agua es fuerte y vadearlo será difícil y peligroso, en según qué zonas.

En esta zona dejo bajar unas ninfas entre la fuerte corriente pues no se ve actividad de los peces en superficie. Tras un rato probando distintas posturas cercanas al margen izquierdo del río, decido subir la tabla río arriba  por encima de azud de derivación de aguas para el riego que se construyó en los últimos años.  Mientras que avanzo por el pequeño embalse que ha dejado dicha construcción en el río, puedo observar muchas truchas cerca de la orilla y algunas de tamaño gigantesco. Según las indicaciones de los carteles a unos 50 metros antes y después del azud, no se puede pescar y teóricamente a partir de dichas indicaciones río arriba si lo es, pero puede peligrar la captura incluso la vida del pescador, debido al gran desnivel que se produce en estas orillas que están sujetas con grandes bloques de piedras conformando la balsa de agua. La verdad he de confesar que me quedé un rato mirando estupefacto varios ejemplares que tenían pinta de sobrepasar los 5Kg, eso sí muy asustadizos nada más notar mi presencia y la sobra de mi silueta al tocar el agua.

A partir de ahí desde otros pilares parecidos al puerto de las monjas, el río vuelve a recobrar su aspecto tradicional, donde sus aguas se entremezclan con abundantes ocas en flor y orillas arboladas que dan cobijo  a los peces. Son precisamente éstas orillas las que más actividad están presentando, que sin ser muy continua, se observan cebadas de vez en cuando.

En este otro puerto algunos troncos de árboles han quedado trabados y sujetos entre los propios pilares, manteniendo el agua y haciendo de esta tabla una zona idónea para pescar. Es aquí donde hago unos lances con un montaje en tándem de ahogada y tricóptero a pez visto en función de las cebadas que voy detectando. Pero no consigo que sientan atracción por las imitaciones de mi bajo, después de un largo rato intentándolo. Las cebadas continúan pero no consigo en ningún caso engañar a las truchas, están comiendo alguna pequeña efémera de tonos grisáceos u oliva y llego a cambiar de imitaciones en dos ocasiones. Por fin en un pequeño remolino una trucha atraída por un tricóptero de CDC dun es capturada con éxito, pequeña 22cm pero muy vigorosa.

A medida que voy avanzando hacia la cabecera del coto alguna poza profunda se ve donde sigo intentándolo, donde llegada la curva que hace el río a la altura de San Cipriano las cebadas de las truchas son mucho más continuas, quizás porque son las horas del día y el calor ablanda las aguas y activa las eclosiones. La cuestión es que en pocos minutos consigo clavar otras dos truchas más, similares de tamaño a la primera.

De vez en cuando se observa como alguna gran trucha pasa cerca de mi posición navegando aguas arriba, pero que a mi altura con cualquier mínimo movimiento que hago para tentarlas huyen a toda velocidad. Me pregunto ¿qué hubiera pasado de haber clavado una trucha de tal talla con un terminal del Ø12?, seguramente hubiera roto.

Por momentos y durante este periodo que llegó a durar una hora y cuarto aproximadamente, me impacienté en capturar alguna más, pero sólo conseguía ser rechazado una y otra vez, hasta que definitivamente la actividad paró por completo. Es como si ese día las truchas fuesen extremadamente selectivas, bien por la imitación o la presentación, aunque tan cuidadoso como en otras ocasiones que me han dado mucho éxito. Fuese lo que fuese, perdí mi oportunidad de capturar alguna trucha más en ese rato.

Por la tarde y tras un merecido descanso, por el agobiante sol que quemaba por momentos, subí hasta el tramo superior cerca de la isla de Villanofar, pero no había actividad en superficie. Hice algunos lances con ninfas, pero sin éxito, así que regresé al coche para prepararme para la vuelta.

Como conclusión diré que es un magnífico río con una alta población de truchas y muchas de ellas son grandes, otra cosa es dar con el día o momento de pesca preciso. Para mi gusto mucha agua, quizás y por lo que he leído de otros aficionados hay que esperar a que finalice la época de riegos (septiembre) para encontrarse la masa de agua ideal para pescarlo. Respecto a la dificultad, se puede achacar a que no conocía el coto y cuales era las moscas más eficaces para su pesca. No obstante no me puedo quejar, a pesar de parecer que iba a tener un “Sr. bolo”. Entiendo que pueden ser truchas selectivas en función del caudal del agua y la temperatura de la misma en función de cómo baje el río, pero esta circunstancia puede ser lo más interesante y enigmático del propio coto.

Texto y fotos: PescataMinuta