Quintanaluengos, río Pisuerga

Se presentaba un día plácido, sin apenas viento, soleado y agradable de temperatura para estar en verano bien entrado. El viaje algo largo dese Madrid, nos desesperó un poco, ya que parecía que nunca llegaríamos.

Llegamos al camino que bordea el río Pisuerga por su margen izquierdo y aparcamos pasado el puente del ferrocarril que cruza el río. No conocíamos el coto, por lo que pretendíamos pescar la parte de abajo y alrededores del refugio de pescadores y por la tarde hacer un tramo más alto.

Miguel bajó unos trescientos metros aguas abajo mía y yo me metí en un claro de esa orilla donde al agua me llegaba hasta la cintura, pues había visto ya actividad en la superficie y aguas arriba se contemplaba una gran tabla que prometía albergar truchas.

Nada más empezar y en el primer lance clavo la primera trucha, mediana y de librea clarita. Poco después otra y en cuestión de media hora tenía ya cinco truchas capturadas. Todas medianas entre 23 y 25 cm., y todas al tricóptero. Desde allí veo a Miguel y salgo del río para acercarme a su posición para preguntarle y contarlo estas primeras sensaciones. En su zona también hay actividad, pero según me cuenta no le toman la mosca. Pescamos un rato juntos y luego decidimos avanzar río arriba.

Nos volvemos a meter en el agua antes del puente del ferrocarril, aprovechando que vemos unas corrientes y rápidos que tienen muy buena pinta. Miguel clava una trucha pero no consigue meterla en la sacadera, se suelta antes. Yo pruebo en la zona de corrientes y clavo un par de truchas, poco después clavo una hermosa trucha, pero me pilla por sorpresa y se me escapa antes de su captura. Unos metros más arriba, en una pequeña poza pegada a la orilla me sale otra hermosa trucha al tricóptero que esta vez si consigo capturar.

Poco después Miguel clava otra trucha por encima del puente citado. Llegando así a una gran tabla somera donde se observa más boga que trucha y éstas también se apuntan a la fiesta, clavando un par de ellas más.

Hacemos una parada y comemos algo, el calor ya aprieta y necesitamos refrescarnos también. En ese momento pensamos que es mejor saltarnos esta tabla buscando más profundidad. Para cuando proseguimos así lo hacemos, llegando a la altura de una pasarela metálica, donde se observan distintas truchas colocadas al acecho. Migue se sitúa aguas abajo y yo por encima de la pasarela. Al poco tiempo y aunque también se divisaba algunas bogas de buen porte, logro clavar otras tres truchas. Seguimos avanzando hasta llegar a una zona mansa antes de un gran chorro. Miguel por encima de mí consigue un par de truchas más, en mi lado se ve poca actividad, por lo que decido ponerme por encima suya y probar aguas arriba del chorro, pero sin éxito.

Después de estas fuertes corrientes, de difícil acceso, bordeamos entre fincas particulares para llegar otra grandísima tabla donde queremos pasar lo que queda de jornada, pues es grande para vadearla y presenta un buen aspecto. Son las primeras horas de la tarde y los peces están abajo, apenas se nota su presencia, pero a medida avanza el tiempo, las truchas se empiezan a ver. La tabla es muy ancha lo que te permite situarte en el centro y lanzar a ambas orillas, aunque al poco tiempo nos percatamos que el margen izquierdo tiene más peces, quizás porque es más profunda. Nos separamos unos 40 metros para no molestarnos y durante tres horas conseguimos capturar varias truchas más, con distintas moscas, pero sobre todo efémeras en tonos claros y tricópteros marrones y rojizos. La última captura la tuvo Miguel bajo la cobertura de un árbol, donde la trucha se estaba cebando constantemente.

Se nos hacía tarde y nos daba mucha rabia abandonar el río en ese momento, estábamos en el momento y lugar propicios para pescar. Pero regresamos al aparcamiento porque nos esperaba un largo viaje de vuelta a Parla.

Nos supo a poco, ya que quizás solo recorrimos algo más de un kilómetro de coto, pero podemos confirmar que es un buen coto por el entorno, su variado perfil y su abundancia y calidad de sus truchas. Pero tendremos tiempo en otra temporada para solicitarlo.

Texto y fotos: PescataMinuta

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6 pensamientos en “Quintanaluengos, río Pisuerga

  1. Qué fastidio cuando uno se pasa casi el mismo tiempo de carretera que pescando. Aunque siempre merece la pena, si el resultado es como el que habéis vivido más aún, pues el viaje de vuelta se hace con una sonrisa en los labios 🙂

    Veo que ha habido buenas jornadas esta temporada. Enhorabuena!

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  2. Buen coto sin muerte, nosotros hace un par de años que no lo pescamos principalmente por el tema de los desembalses para turbinar. Es un coto que tiene mucho material, pero como te digo los cambios de caudal las vuelve locas y es una lotería, puedes pillar un día inolvidable o ni verlas…. Me alegro que disfrutarais ya que sacasteis bastantes y alguna buena dio la cara, la pena es esa la distancia pero bueno sarna con gusto no pica jeje

    Saludos!!

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