Por tierras cántabras, Río Asón

De pesca por tierras cántabras, de las que en mi memoria aún perduraban recuerdos en escenarios del río Saja entre La Busta y Caranceja y del Deva por el desfiladero de La Hermida, ambos del año 1999. Ya veis, mucho tiempo ha pasado, pero siempre tenía presente volver para saborear nuevas experiencias, aunque por una u otra razón haya dejado pasar demasiado tiempo.

Esta vez pescaba el río Asón, en el tramo libre de Arredondo del que había leído bastante información al respecto y sobre todo había encontrado  buenas opiniones sobre la pesca a mosca. Pero aún así, totalmente desconocido para mi.

Hasta llegar al escenario se recorre parte del sistema montañoso aledaño del propio Parque Natural Collados del Asón, con un increíble relieve que ofrece en la propia ruta desde el coche unas impresionantes vistas.

Al llegar, parada obligatoria después de un gran madrugón y un viaje largo en coche para tomar un café y terminar de tener las referencias del lugar, límite inferior, superior, etc., algo a los que los lugareños enseguida se prestan a indicarte y a aconsejarte. ¡Muy corto de agua viene! me dice ya algún paisano en el bar, ¡pero truchas tiene!, dice otro. ¡Genial!, digo pues no perdamos más tiempo.

Comienzo desde los correspondientes 50 metros que marca la limitación desde la propia presa del  Centro Ictiológico de Arredondo, donde una tabla muy ancha y parada me da la bienvenida. Ya en ambas orillas se ven sutiles cebadas de pequeñas truchas que comen en superficie. Y allá que voy, comienzo a lanzar a esos puntos de referencia con una efémera color carne, que a distancia tiene mucha visibilidad y pronto la toma la primera truchita, demasiado pequeña, pero buen síntoma para empezar. El agua cristalina y el sol asomando por la montaña, me hacen difícil ver con el reflejo la mosca y un par de subidas tengo, pero que no logro clavar.

Voy avanzando, donde el río se va estrechando por momentos, dejando en una de las orillas pozas con agua aisladas y por la derecha el curso del mismo con chorros y corrientes. Será aquí donde siga probando a levantar alguna, pues las ramas de los árboles y las propias corrientes le proporcionan refugio suficiente como para allí encontrarlas.

Esta vez no se ven, impasivas a mis imitaciones pasan desapercibidas a lo largo de buena parte de la mañana y en las tablas más paradas que me voy encontrando tampoco se las ve.

Hay que hacer una parada, por lo que salgo del río y me acerco al coche para descansar y comer algo. Me encuentro con el guarda con el que converso un rato sobre las circunstancias, tras el correspondiente control legal. Me dice que viene bajo, pero que es un río con buena trucha, que ahora estará en las zonas más profundas. Algunas son de buen tamaño, me comenta, pero que es una trucha difícil.

Hasta el momento las expectativas no eran muy buenas, quizás engañado por el arranque me esperaba más, pero a medida que fui avanzando el río me enseñaba otra cara distinta. Sólo lo achaco al bajo caudal, pues se notaba en el recorrido que el trazado ofrece en condiciones normales muchísimas posturas para pescar y cobijar a las truchas cada pocos metros.

A pesar de todo lo seguí intentando, consiguiendo otra truchita en el borde de una poza que me sorprendió pues fue pescada lanzando al agua, sin referencia alguna. Pero tras otro rato fue la única, pues siguiendo las mismas pautas que en otros lances, se seguían resistiendo.

Llegó la hora de comer, por lo que bajé al pueblo para tomar algo fresquito y coger fuerzas. De vuelta en el río, me eché una siesta antes de proseguir, pues tras la comida la morriña por el madrugón y los vadeos de la mañana hacía mella en el físico.

Eran las 17:30h, justo para comenzar a pescar otras dos horitas por lo menos, antes de volver a Madrid. Me quedaría como la mitad el tramo sin explorar hasta el límite superior, por lo que prefiero dejar sin pescar unas zonas de corrientes demasiado someras y ser más selectivo en las posturas que ofrezcan mayores garantías a priori.

Comienzo en una tabla profunda encajonada en una pared vertical, donde consigo ver una cebada claro de una trucha en cabecera de entrada de la corriente en la misma, por lo que lanzo la mosca por encima de esta y tras un primer rechazo, a la segunda la trucha toma franca la mosca y me reconforta además con una agradable pelea. Esta vez tiene una talla decente, lo cual es aún más gratificante. De librea oscura verdosa es inmortalizada gráficamente para el recuerdo.

Tras explorar bien la tabla, sin más sorpresas, vuelvo a saltarme unos trescientos metros, hasta llegar a otra tabla donde desemboca un pequeño arroyo y donde con mucho cuidado consigo ver una de esas grandes truchas de las que me hablaba el guarda por la mañana. Así que con mucho sigilo, me aproximo agachado para ponerle la mosca a la vista, pero me la rechaza tres veces en el último momento, luego ni se inmuta. Cambio la mosca por otra efémera color oliva y lo vuelvo a intentar. Me la rechaza de nuevo, pero en el segundo lance la toma confiada. Pero es todo lo que os puedo contar, porque al sentir la clavada se baja en vertical contra el fondo poniendo el equipo a prueba y pocos segundos después había logrado soltarse tras unos fuertes cabeceos. Una pena la verdad, porque tenía una talla más que interesante.

Llegué finalmente al límite del coto. Aquí pocas posibilidades con aguas demasiado someras, por lo que el trayecto había llegado a su fin.

Sensaciones escasas y agridulces podrían resumir la jornada. El estiaje de verano rendía cuentas en dicho tramo, donde quizás había hecho que las truchas se desplazaran a zonas más protegidas y con más alimento.

Del escenario, todo bueno y en circunstancias normales muy recomendable para pescar a mosca, pese a su corto recorrido de menos de 1,5km. Personalmente fue muy positivo reencontrarme con los ríos cántabros después de tantos años.

© PescaMinuta 2015

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4 pensamientos en “Por tierras cántabras, Río Asón

  1. Me alegro que te hayas decido a visitar el Asón, es un río que engancha. Me ha encantado el relato de la jornada Antonio, desde luego muy ilustrativo como suele ser habitual.

    Nosotros cuando pescamos ese tramo bajaba algo más fuerte, además llovía y no le pudimos sacar partido. Pero veo que con el caudal corto y lo difíciles que son esas truchas conseguiste engañar a alguna, lo cual tiene mucho mérito.

    Un saludo!

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    • Recuerdas que te pregunté la temporada pasada?, pues al final logré encontrar la ocasión, lo que pasa es que no estaba bien de caudal. Pero como tu dices, es un río que engancha. Probaremos de nuevo el próximo año a ver si se nos da mejor. Muchas gracias Mario y un saludo!

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  2. Cantabria, varias veces he ido, por trabajo, con la familia de turista (en unos meses vuelvo) pero nunca he pescado sus aguas, asignatura pendiente.

    A pesar que no has tenido un día de pesca alocada con mucha trucha y de talla, has trasmitido buenas sensaciones de la zona. Y encima vistes al guarda, a mi me pasa esto y fijo que me emociono 😉

    La próxima temporada tendrás que ir con más agua 😉

    Le gusta a 1 persona

    • Tengo que repetir en próximas temporadas, pues me gustaría conocer mejor estos escenarios cantabros. Para la próxima trataré de informarme mejor sobre el caudal de los ríos. Como tu dices fue una sorpresa encontrarme al guarda, no me lo esperaba, pero me vino bien para obtener más información. Gracias y un saludo!

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