CSM Ventosa, río Gallo

Nos encontramos un acotado bajo de agua y aunque esta temporada está siendo la tónica general en los distintos escenarios que hemos visitado, hay agua suficiente para pescarlo en casi todo su recorrido.

Ya a primera hora de la mañana el viento hace acto de presencia con intensidad, generando continuas y fuertes rachas de viento que dificultan el lance y rizando la superficie del agua complicando la visión de las moscas en su deriva. Durante los momentos de calma se dejan ver en las tablas previas a las corrientes algunas cebadas de pequeños ejemplares que están comiendo en la superficie.

Transcurren las dos primeras horas sin éxito en cuanto a capturas, aunque Miguel ha conseguido pincha un par de ejemplares con ninfa. Es el momento de hacer un receso y descansar, ya que la mañana veraniega está siendo sofocante y sólo son las 11:00h. Minutos antes, Miguel presencia una escena insólita, observando cómo bajaba a beber al río un cervatillo a escasos metros de su posición.

Continuamos la marcha, recorriendo cada tabla, cada poza y sus corrientes, buscando a las astutas truchas que se cobijan a la sombra entre la vegetación y las raíces de las orillas. Alguna se deja ver, asustada al notar cerca nuestra presencia. Es en una de esas tablas y entre el “canalillo” que forma el agua entre la vegetación y la orilla del río, justo donde más sombra hay, donde consigo clavar una hermosa trucha de 39cm con una ninfa de bétido. ¡Genial! La espera mereció la pena, pues el ejemplar es de una bravura extraordinaria y una vez capturada muestra un magnífico aspecto. Cien metros más arriba Miguel había encontrado un filón en la cascada de una poza de profundidad, donde en pocos minutos había clavado unas cuantas truchas medianas y otras tantas fallidas.

Seguimos avanzando y en una de las bifurcaciones que hace el curso del río, en el fondo de  uno de los meandros que hace el río al llegar a la curva principal, otra trucha escondida bajo la raíz de un gran roble, es engañada con la ninfa de bétido y como en el anterior ejemplar, la pelea es sensacional propiciada por su tamaño que tan sólo es un centímetro menor.

Destaco la librea oscura que presentan las truchas adultas, siendo muy oscuras y el gran vigor que presentan en la lucha. Recordaba esta misma sensación cuando pescamos en tramo LSM de Cuevas Labradas hace unas semanas.

En otra poza con aguas más tomadas y algo más profundas otra buena trucha no se resiste a la ninfa y la consigo capturar, con cierta fortuna, pues se enreda el bajo entre la vegetación.

En general no está siendo un buen día para la pesca con mosca seca, debido al viento, pero por suerte el recurso de pescar con ninfa está siendo muy efectivo. Circunstancia que no estaba en nuestros planes, ya que esperábamos un magnífico día para probar nuestros últimos montajes de mosca seca.

El escalonamiento del cauce del río en distintas etapas de su recorrido, crea pequeñas presas y saltos de agua, que oxigenan muchas tablas. Conocedores de esta circunstancia aprovechamos para buscar las mejores posturas y clavar algunos ejemplares más con distintas ninfas bien lastradas o montadas en tándem para conseguir mover a los peces que están en lo más profundo de las pozas.

Alternamos a montar bajos para seca, pues parece que se empiezan a ver algunas eclosiones, pero sin éxito, por lo que retomamos el montar nuevamente las ninfas. Que siguen siendo efectivas entre las corrientes con vegetación y fondo erosionado que van conformando canales en el curso de las tablas. Conseguimos algunas capturas más, alguna de buen porte, aunque no tan grandes como las primeras, pero igualmente preciosas. Habiendo recorrido tan sólo unos 2,5km del acotado desde su límite inferior, veíamos que al ritmo que llevábamos no éramos capaces de avanzar mucho más en la jornada.

Terminamos en unos rápidos con bastante corriente intentando engañar a un hermoso truchón que había rechazado un par de veces mi ninfa de oreja de liebre y que podría haber sido la captura de la temporada. Pero nos dejó con la miel en los labios porque terminó escondiéndose en la poza para no volver  a dejarse ver.

Satisfechos de una buena jornada de pesca, a pesar del caluroso y “ventoso” día, recogimos equipos, merendamos un poco y pusimos rumbo de vuelta a casa, saboreando y comentando los distintos lances que nos deparó este día.

Texto y fotos: PescataMinuta

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