Coto de Tejadillos, río Escabas

Uno de los ríos más bellos de la serranía conquense, concretamente la de Tragacete, es sin duda el río Escabas. Río de vida y de historias de gancheros, como en casi toda la cuenta del Alto Tajo, es un afluente del Guadiela. En el que se encuentra nuestro coto de hoy, el de Tejadillos. Al que no conocíamos y que tampoco era muy famoso, al menos en nuestro entorno, quizás por su dificultad para pescarlo. Tratándose de un río de alta montaña y de aguas muy cristalinas, se sobreentiende que las truchas no serán muy grandes y que pescarlas sin ser visto tampoco resultará sencillo.

DSCN1804El río discurre entre corrientes y grandes tablas abiertas de vegetación, con algunas pozas y aguas más tranquilas en algunos tramos. En algunos recodos la vegetación enmarañada hace impracticable la pesca, pero son situaciones contadas ya que en general el río ofrece muchas posturas para pescar a mosca con cola de rata sin oposición ninguna.

DSCN1776Habíamos preguntado antes sobre sus truchas y las opiniones más favorables apuntaban a una buena población y de una belleza incomparable. Eso sí, la talla de mediana a pequeña en su mayoría y rara vez alguna de más de 40cm hacía acto de presencia.

Durante los preparativos previos de la jornada, habíamos desestimado DSCN1779algunas zonas del coto, por un lado por su gran longitud, más de 5 km y por la meteorología que predecía tormentas con altas probabilidades.

Pero llegó el sábado y pese a las predicciones claras, allí nos presentamos con un cielo muy cubierto y oscuro y una mañana bastante fresca. Ya en el aparcamiento desde la ladera del camino se observaban buenas pozas DSCN1782y corrientes para tentar a las truchas, a pesar del bajo caudal que llevaba, por lo que apuramos al máximo para meternos en el río cuanto antes y aprovechar antes de que lloviera.

Fue rápido, en la segunda poza y en la deriva de una pequeña corriente la primera trucha entró al tricóptero, subiendo a tomarlo como un rayo de DSCN1784entre las rocas calizas del fondo del río. Genial! No podíamos empezar mejor. Era una trucha de 23 cm con una librea preciosa en tonos claros. Foto y a seguir la tarea.

El vadeo no es fácil, incluso por las orillas ya que las fuertes corrientes del principio de temporada crean fuertes erosiones en el curso del río y éstas tapadas por la vegetación DSCN1787ribereña de la orilla no te permiten avanzar sin tropezarte continuamente, además el fondo del río calizo y lleno de pequeñas cuevas entre las rocas que sobresalen del agua, dificultan mucho andar por el agua.

Por otro lado la claridad de sus aguas es impresionante, viendo a las truchas que salen a nuestro paso DSCN1790asustadas a mucha distancia. El acechar cualquier tabla hay que pensar en ir agachado casi todo el tiempo, muy sigiloso y lanzando a media distancia para que la línea no se vea reflejada en el agua durante el vuelo.

El paraje es singular, el río forma una hoz sorteando sortea los agrestes obstáculos montañosos de la zona, formando algunos cortados con DSCN1794paredes de altura en determinados lugares propicios para aves rapaces y otro animales. La vegetación más destacable es la gran cantidad de pinos que hacen equilibrios en los mimos acantilados, como si de vigilantes se tratase.

Habría que destacar que durante esta jornada no vimos muchas truchas, DSCN1797más bien escaseaban y con toda la dificultad añadida que he comentado antes, diría que la pesca fue escasa. Cierto es que lo poco que tuvimos a la vista, estuvo activo y pudimos pescarlo, sin apenas fallos. Pero se habría agradecido más peces a lo largo del recorrido. Hubo incluso un momento de pesca donde estuve tratando de pescar una hermosa trucha de unos 40 cm, que divisé por casualidad a cierta distancia y DSCN1798escondida entre la vegetación de una orilla, que me rechazó el tricóptero en un par de veces y que en una de ellas casi la consigo clavar. Pero allí se quedó con la mosca en la boca.

Las truchas se pescaron todas a seca, aunque en pocas ocasiones a pez visto. La mayoría estaba oculta entre los fondos pedregosos y las orillas y hubo que tentarlas por sensaciones.

Terminamos la jornada con un cupo de 8 truchas preciosas, algo escaso para tres pescadores, aunque quedamos satisfechos. Una vez nos montamos en el coche para regresar una gran tormenta que nos aguardaba hizo acto de presencia durante buena parte del camino.

Podríamos concluir diciendo que no estuvo mal la cosa, si pensamos que antes de la aventura la lluvia amenazante no nos dejaría pescar. Pero quizás lo peor es que era demasiado tarde para pescar este coto. Será cuestión de intentarlo en otra ocasión en época primaveral.

Texto y Fotos: PescataMinutaDSCN1802DSCN1799

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