Truchas madrileñas del Lozoya

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Tras varias temporadas negándome a pescar en la apertura, este año di mi brazo a torcer, en parte por la ansiedad de la falta de actividad acumulada con la situación de la pandemia, donde tristemente será para recordar, y en parte porque el plan propuesto por los amigo Floro, Isi y Juan para pasar un día de pesca entre amigos era demasiado tentador.

Llevaba muchos años sin pescar este tramo y le tenía ganas, aunque sabía que en los inicios de temporada y con nieve aún en los cerros de la Sierra de Guadarrama es casi obligatorio pescar con ninfas por la baja temperatura del agua, algo que cada vez me atrae menos, en un rinconcito de mi conciencia se albergaba la esperanza, en un día que prometía sol, que alguna ceba se podría dar en las tablas más paradas, que pudiera propiciar tentar a la suerte con mosca seca. Al final veréis que tan sólo era mi ilusión y se quedó en ese rinconcito.

El caso es que llegó el momento y sin madrugar nos pusimos en ruta hasta el escenario, pasando previamente, claro está, por el pueblo donde pudimos almorzar debidamente para afrontar esta ilusionante jornada.

Para cuando quisimos ponernos a pescar eran las 11:30h de la mañana, pero se estaba a gusto y no este dato quedaba en segundo plano.

En seguida nos dispersamos, Floro que se había adelantado al grupo comenzó a pescar sólo y el resto arrancamos juntos desde el medio del tramo, pero en unos minutos yo estaba en cabeza tratando de alcanzar a Floro al que confundimos aguas arriba con otro pescador, pero todavía no l sabía y Juan e Isi, se fueron bajando aguas abajo tranquilamente.

Como intuía el agua gélida, un día luminoso por delante y en principio ningún otro pescador a la vista en esta zona. Primeras derivas con la ninfa rozando los fondos pedregosos entre las primeras corrientes y pozas, sin suerte de momento y avanzando despacio, sin prisa.

Unos 50 metros más arriba, al final de una tabla ancha y en lo que empieza a ser la cabecera de una poza que forma desde un pasillo, consigo la primera trucha de la temporada, una bonita pintona de unos 23 cm. Traté de peinar ese pasillo en busca de alguna otra y conseguí pinchar a otra, pero no logré capturarla. Habían pasado tan sólo 20 minutos desde que empecé a pescar y todo eran buenas sensaciones.

Seguí avanzando aguas arriba haciendo derivar la ninfa, un montaje pesado en hilo de cobre bicolor para conseguir profundizar bien. Se presentaban grandes tablas por delante y por encima fuertes corrientes en las primeras curvas del tramo. Logré alcanzar al pescador que habíamos confundido con Floro y aproveché para preguntarle por su suerte. –Nada de nada– me dijo, –he estado probando varias ninfas y no he tocado nada-, me comentó incluso que el fin de semana anterior habían estado en el mismo tramo ocho pescadores amigos y que todos se fueron bolos. Traté de animarle con mi suerte y haciéndole ver que era cuestión de ser paciente, pero el tenía claro que al medio día daría por concluida la jornada.

Proseguí tentando más corrientes y distintas posturas, sin mejor suerte. Estuve minutos vigilando la posibilidad de alguna ceba en las tablas de la zona alta, por si el aumento de la temperatura y alguna eclosión aislada lograba hacerlas subir y pasarme a pesca a seca, pero no hubo tal suerte.

Casi en cabecera del tramo y en las corrientes más someras que encontré, probando por probar, logré la segunda captura. Otra bonita trucha que en proporciones se asemejaba a la primera 23-34 cm más o menos.

Estaba casi en el límite superior y era el medio día, por lo que merecía un receso, el cual aproveché para llamar a los compis. Juan estaba aguas abajo de donde empezamos con Isi, que era el único que hasta ese momento había tenido una pelea con una trucha decente pero que no logró capturar. En cuanto a Floro había subido tras de mi y estaba relativamente cerca de mi posición. Así que por la hora y el lugar, decidí esperarle un poco más abajo, aprovechando para volver a pescar unas fuertes corrientes con profundidad que anteriormente no me dieron ningún pez.

Me alcanzó Floro y tras darnos el correspondiente parte por ambas partes, volvimos a llamar a Juan e Isi y fuimos tramo abajo para tratar de encontrarlos y pescar con ellos esa zona. Ambos coincidíamos que era imposible que en determinadas posturas no hubieran peces, pero seguramente el agua tan fría las tenía aletargadas y agazapadas entre las cavidades del fondo.

Ya estábamos cerca de punto de arranque y mientras que terminábamos de llegar, ambos decidimos volver a pescar una zona en la ambos habíamos tenido algo de fortuna pinchando algún pez. Poco después de los primeros intentos, consigo otra trucha en lo más profundo del fondo de una de las fuertes corrientes, pero no pude hacerme con ella a la hora de meterla en la sacadera y se soltó.

Proseguimos nuestro camino aguas abajo en busca de los compis y mientras tanto, pescando cerca uno del otro, fuimos echando las ninfas en aquellas posturas que tenían mejor pinta. Esta vez no nos entreteníamos demasiado, pues habían sido pescadas esas aguas ya por otros dos pescadores previamente.

Estaba claro que en esas circunstancias si queríamos sacar algún pez más, había que arriesgar, así que me dispuse a tocar literalmente los fondos con el riesgo de perder alguna que otra ninfa, que fue lo que empezó a ir ocurriendo.

Floro se fue entreteniendo algo más y llegó un momento que lo perdí de vista dentro del cauce, pero minutos más tardes me encontré con Juan, que con el infortunio de no haber tocado un pez y algo fatigado se iba al aparcamiento a tomarse un refrigerio y esperarnos.

Poco después me encontré con Isi, con el que me contó lo de la trucha de la mañana que era buena y se le soltó y algún otro toque que había tenido.

Pescamos juntos desde ese punto y aguas abajo, en el algún momento uno frente al otro porque podíamos. Pero después de bajar varios cientos de metros y tan sólo tocar un par de peces sin lograrlos, decidimos dar por concluida la faena.

Había que subir al aparcamiento, cambiarnos, un poco de avituallamiento y regresar a casa.

No fue mi apertura soñada, pero tampoco la peor. Me vinieron recuerdos muy malos y con mucho frío, hasta con una gran nevada. Hay que tener en cuenta de que a pesar de la escasez de peces, 5 entre 4 pescadores, el día fue propicio, sin viento y una temperatura templada y agradable.

Estaba claro que la fecha y los neveros en las cumbres presagiaban dificultad, pero lo más importante es que estuvimos conectados cuatro amigos haciendo lo que más nos apasiona, pescar.

© PescataMinuta 2021

12 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Mario González dice:

    En estas jornadas de principios es más emocionante reencontrarse con los compañeros que con las truchas, ya vendrán más días. Por las imágenes parece que disfrutasteis de un gran día primaveral, me alegro!!

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    1. Pues si Mario, se disfrutó del día y de la compañía. Ya te digo yo que sólo no me hubiera ido a esta escenario. Gracias!

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  2. Jose Manuel Hidalgo dice:

    Hola,
    Gracias por la cronica. Muy interesante.
    Me gustaria conocer mas en detalle que tramo concreto del rio Lozya estuvisteis y que ninfas fueron las que pescaron( tipo, anzuelo, bola…)
    Gracias anticipadas y saludos
    Jose manuel

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  3. Jose Manuel Hidalgo Escorial dice:

    Muchas gracias por compartir. muy interesante la cronica.
    Pero gustaria saber que tramo concreto estuviesteis y las ninfas que pescaron mejor.
    Gracias de nuevo y saludos.
    Jose Manuel

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    1. La ninfa que me funcionó fue esta https://blogpescataminuta.com/2015/03/23/hare-cooper-nymph/

      Respecto al tramo, es la zona libre del Lozoya

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      1. Jose Manuel Hidalgo dice:

        Muchisimas gracias. Un saludo

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      2. Gracias a tí por está ahí

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  4. trout man dice:

    No se si mi comentario entro’ antes .Truchas madrilenias ya en si hoy en dia casi un milagro.recuerdo en los 50s ir por ahi de campo toda la familia cuando visitabamos mi abuela en Madrid.Entretenido relato con preciosa foto de la Sierra en el fondo,saludos,Alberto

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    1. Entró Alberto, lamento la demora en mi respuesta. Ya nada es como antes, que puedo decir, pero es la realidad. A pesar de todo aún se pueden pescar una preciosas truchas de la serranía madrileña. Gracias!

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      1. trout man dice:

        Gracias y me alegro que se pueda.A ver si en mayo cuando vaya ver a mi hijo me da una excursion por esa zona,saludos

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      2. Será un placer

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  5. trout man dice:

    pues parce que si ..vamos aver,saludos

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