Riopar, río Mundo

Muchos años sin pisar estas latitudes y esta vez lo hago para tratar disfrutar pescando sus truchas. Lejos queda aquella bonita excursión para visitar el afamado nacimiento del río Mundo, en la que me prometí que un día volvería para intentarlo.

En plena Sierra de Alcaraz, ahora dentro de un parque natural por méritos propios, destaca un escenario de gran belleza que guarda en sus cristalinas aguas su más preciado tesoro, que es sin duda “sus truchas”.

Previamente contaba con cierta información privilegiada respecto a zonas y accesos, algo que agradezco desde aquí a Víctor González. Y es que, cuando no conoces el tramo de pesca, ir a ciegas es demasiado arriesgado, por lo que cualquier información y si es de calidad, es muy de agradecer.

A pie de río, me encuentro con otro pescador, con el que tras una agradable charla mientras nos equipamos, disponemos que zonas acometer cada uno para no molestarnos. El coto es largo y no deberíamos tener problema para pescarlo con total comodidad.

Visto el caudal de las primeras tablas desde el aparcamiento, me dispongo a pescarlo con equipo de seca, pues son aguas muy someras, el día ya entrado se presenta caluroso y presagio poder levantar algunos peces.

De arranque veo varias truchas pequeñas a cierta distancia puestas, pero sin cebarse, hecho que aprovecho rápido para tomar las primeras capturas, una pequeña ignita funciona a la perfección. Truchas pequeñas de unos 20 cm, pero que dan muestra de la riqueza piscícola del tramo.

A medida que avanzo, van saliendo a mi paso de sus escondites otras muchas, que permanecen bajo la cobertura de las orillas. El río en estos primeros metros es muy cómodo de pescar, logrando varias capturas más.

Llego a una curva con un chorro al final que tiene una pinta muy buena para tener algún pez decente, pero tan sólo logro otra truchita al final de la corriente. Quizás una ninfa habría sacado algún pez más, pero me doy por satisfecho y continuo subiendo.

Llego a una zona más tupida y donde se dificulta el lance, por lo que tengo que realizar rodados tratando de evitar enganchar con la vegetación. Pocos metros y en una zona de corrientes someras veo una buena trucha puesta que aguarda pegada al fondo. Cuando logro pasar el tricóptero de ciervo por sus narices se abalanza sobre la mosca sin reparos y proporcionándome una tremenda arrancada. Es la primera decente del día, algo que me ilusiona especialmente.

Es mediodía y aprieta el calor, momento en el decido regresar al aparcamiento, hacer un descanso para comer e hidratarme. Está siendo una jornada fructífera y aún confío en conseguir alguna pieza más por la tarde. Momento que aprovecho para visitar el bar del camping y tomar una cerveza bien fresquita.

De regreso al río, más de lo mismo que en la mañana, más truchas pequeñas que toman la mosca totalmente francas.

Llego a un gran tabla ancha y profunda, donde me detengo a inspeccionar bien el lugar, cuando veo que al final de la misma y antes de las corrientes, una hermosa trucha está puesta como esperando el momento de subir a la superficie. Me coloco por debajo de ella trazando un posible lance oblicuo para no ser detectado, para ponerle la mosca con la máxima precisión. En el primer lance la mosca pasa por su lado izquierdo y hace un pequeño movimiento pero sin subir a por ella. Ha podido verla bien, pero no se ha decidido, por lo que pruebo de nuevo y en esta ocasión hace lo mismo, pero justo entonces cuando la mosca a pasado, se da la vuelta se lanza a por ella como loca. Wow! grito, que escena más bonita y que trucha más brava, una maravilla.

Sigo avanzando ya con un río más habitual, pero con algo de profundidad y vuelvo a observar a un par de truchas a distancia para intentar capturarlas, pero la dificultad del lance para poner bien la mosca implica meterse en el río y se corre el riesgo de ser detectado. Efectivamente, la primera nota pronto mi presencia y ni siquiera puedo lanzarla. En cuanto a la segunda, no quiere nada de nada y tras varios intentos termina buscando refugio hasta que pase el peligro.

La tarde va transcurriendo entretenida, dejando atrás una zona de largas tablas lentas que no muestran actividad alguna, consiguiendo varios peces más en otras zonas de corrientes, justo por encima de éstas.

Es el momento de volver, pues espera un largo camino de vuelta. Haciendo balance ha sido un estupendo día de pesca, muy agradable y productivo. Me queda mucho coto por pescar, pero eso será para otra ocasión. Supongo que con un mayor conocimiento del río hubiera habido más talla en las capturas, pero realmente me doy por satisfecho, habiendo tenido más de una docena de peces en la sacadera y dos de ellos más que decentes.

Desde mi humilde punto de vista como pescado, se trata de un acotado muy recomendable en todos los aspectos, belleza, cantidad y calidad. No es excesivamente técnico, aunque tiene sus zonas complicadas, pero al que sin duda espero volver en el futuro.

© PescataMinuta

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