Alto Tajo, final del verano

Misma temporada y mismo río, sólo que al final de la estación y en compañía de mi buen amigo Isidro.

Pescamos la misma zona del principio del verano, pues me quedé con la miel en los labios de haberla podido saborearla mucho mejor que la otra vez, debido a las inclemencias.

Nos dispusimos a pescar muy a la vista uno de otro, sorteando las posturas que nos íbamos encontrándo en el curso del tramo y dejando una distancia clara y de referencia entre ambos donde poder avanzar unos cuantos lances.

Las capturas no tardaron en sucederse, pronto las pintonas empezaron a dar la cara subiendo a nuestras moscas, sin ver una actividad evidente en superficie en las primeras tablas y badinas. Comenzamos a tentarlas al agua en aquellas posturas idóneas donde podrían estar cobijadas, bajo alguna grieta o roca en el río o entre las mismas toberas y solapas laterales.

A medida que avanzaba la mañana y el calor apretaba, empezamos a ver de forma más contínua cebas puntuales de pequeñas truchas que subían a la superficie y alguna otra vimos colocada franca comiendo o esperando a que bajara algo suculento por la corriente.

En mi caso particularmente, estuve pescando casi toda la mañana con Rhithrogena Ibérica en un #18 en las tablas y tricóptero de riñonada rojizo de GCL en las corrientes. Dejamos sin pescar los pozos profundos, aún sabien que podrían albergar algún que otro buen pez, pero porque queríamos pescar principalmente a seca durante toda la jornada, que es lo que más nos gusta.

Por mencionar alguna cosilla técnica, he de decir que en este tramo me gusta pescar utilizando bajos largos de almenos 2x veces la caña. Me gusta hacer posadas suaves y aquí la zona está bastante despejada de arbolado, encontrándote tablas muy largas donde poder poner la mosca lejana sin delatar la línea o el pescador.

Isidro estaba disfrutando de lo lindo, era su primera vez por esta zona y además de la belleza paisajística que ofrece, sus preciosas y bravas truchas, le estaban deparando una increible jornada.

No nos topamos con ninguna captura top o con embergadura, que de vez en cuando las hay, pero si que ambos nos divertíamos de lo lindo. La tarde fue la parte del día más interesante, donde las truchas estuvieron el mayor tiempo dispuestas a tomar nuestras moscas.

Al final de la tarde, dimos por concluida una bonita jornada de pesca, gratificante y en uno de los ríos más increibles de la península. Isidro salió emocionado y enganchado para volverle a pescar en venideras ocasions.

© PescataMinuta

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