Ciprínidos y emociones con amigos

Un día especial de reencuentro con grandes amigos para compartir una jornada de pesca en disciplinas mixtas. Por un lado acompañado desde Madrid por David Díaz (elreypescador.com), y por otro desde Toledo José Tomás y Javier. Los primeros como es habitual a mosca y los segundos al Carp Fishing.

El día comienza a las 7:15h con una parada y café en el punto de encuentro del itinerario de nuestra ruta, con las correspondientes presentaciones.

Desde aquí ponemos rumbo a nuestro destino, donde los ciprínidos nos esperan.

Una vez a pie de río, nos encontramos un día estupendo y primaveral en estado puro. El olor a monte, con las jaras en flor, el discurrir del agua vertiendo las corrientes en las tablas del río y en las praderas algunas cigüeñas buscando comida, hace que en este escenario se te amontonen muchas sensaciones difíciles de describir.

Nos preparamos y a la vez nos separamos en grupos, José Tomás y Javier se quedarán junto al aparcamiento en la tabla grande dispuestos a pescar con sus equipos y cañas de Cup y David me acompañará para pescar a mosca en las corrientes, tratando de localizar a los grandes barbos que aquí abundan.

Antes de hacerlo nos asomamos al arroyo que vierte en esta tabla para soltar un poco el brazo con unos lances y probar fortuna con el black-bass. A los pocos minutos David me avisa de que ha clavado un pez. En la pelea por soltarse se enreda entre las algas y lo que parecía una carpa, termina soltándose. Fantástica forma de empezar!

En esta época del año el barbo comienza el remonte desde las aguas embalsadas de los pantanos. Es muy frecuente en importantes ríos del centro de España, observar como sus aguas se tornan oscuras o se ven a estos animales entre las corrientes aguantar la fuerza del agua para ir subiendo río arriba.

Así que con esa teoría y viendo que los barbos aún no se dejaban ver en las tablas principales y que la desembocadura del arroyo no presentaba más actividad, fuimos a buscarlos aguas abajo en las corrientes donde supuestamente estarían comenzando a subir.

En el camino probamos suerte con las carpas y carpines que se dejaban ver orilladas por los brazos que describe el curso del río hasta la tabla principal. Pero estas no hacen caso a nuestros engaños, están muy centradas en llegar las primeras y se las ve con prisas.

Un carpín por equivocación toma una ninfa de oreja de liebre y después de foto es liberada al agua.

Llegamos a la zona del río más estrecha y con más corriente, donde nos vamos a quedar buena parte de la mañana tentando a algún barbo o alguna carpa que les guste nuestras moscas.

Se ven muchos peces, carpas, carpines y barbos remontando, pero no hacen ni caso a nuestras moscas. Pasará buena parte de la mañana hasta que por fin una carpa toma la ninfa y me planta una buena carrera descolgándose aguas abajo. Por momentos lo paso mal, ya me hace meterme en el río y con las piedras resbaladizas me resulta muy difícil aguantarla, pero por suerte consigo aguantarla y agotarla como para llevarla a una orilla y fotografiarla.

Seguimos moviéndonos en la misma zona, pero cada vez son más frecuentes las rachas de viento, muy molestas para el lance, hasta que llega la hora de regresar para compartir un almuerzo con José Tomás y Javier y de paso comprobar que tal les había ido.

Ellos por su parte no había tenido suerte, los peces no habían tocado sus cebos, por lo visto a otros pescadores que estaban cerca, les había ocurrido lo mismo, salvo una pareja que habían capturado un par de carpines.

Así que nos dispusimos a comer y comentar entre amigos los lances de la mañana, un gran rato, en el que nos faltaron anécdotas y risas, como es normal. Y como no podía faltar nos hicimos una foto de rigor para recordar este día.

José Tomás y Javier, en vista de los resultados obtenidos, tras el almuerzo decidieron marcharse y dar por terminada su jornada.

David y yo decidimos aguantar hasta las 18:00h para explorar otras zonas a ver si la suerte estaba de nuestro lado. 

Esta vez nos fuimos a las corrientes de la cabecera de la tabla superior con la misma intención de la mañana. Pero a los pocos minutos nos dimos cuenta de que no había a penas actividad, por lo que regresamos a la zona de la mañana, aunque esta vez nos quedamos aguas arriba.

Pronto consigo clavar otra carpa a ninfa, más o menos del mimo tamaño que la de la mañana y con una pelea también interesante. Y a los pocos minutos David tras alguna picada fallida, clava un buen barbo que consigue llevar con mucho trabajo a la sacadera. Parecía que era el momento propicio del día y ahora los peces si se sentían atraídos por las moscas, pues pasados unos minutos consigo clavar dos barbos casi seguidos de gran porte, aunque el primero se suelta del anzuelo en el descuelgue y el segundo me rompe el bajo en la arrancada con el filo de una roca que sobre sale de la corriente. David por su parte tiene otro clavado, pero también le rompe llevándose la mosca. Estaban siendo unos momentos muy emocionantes.

Estas zonas de fuertes corrientes dificultan la pelea con el pez y es frecuente que la fuerza de estos grandes barbos te obliguen a correr río arriba o abajo entre las piedras y pozos del río, bien para terminar rompiendo el bajo o el terminal o bien para terminar ambos exhaustos.

La última captura de ese rato es un ejemplo de ello, pues de no haber sido por que David me echó una mano con su sacadera, el barbo que había clavado ya había comenzado a descolgarse con fuerza y me llevaba casi arrastras por el río. Finalmente hubo recompensa y el pez quedó inmortalizado en mis manos, para posteriormente dejarle continuar su remonte y yo recobrar el aliento.

Llegó el momento de marcharse, habiendo concentrado todas las emocionantes capturas en la última hora y media del día. Completando así una fabulosa jornada de pesca de ciprínidos

Sé que pudo estar mejor, aún así acabo bien. Pero como siempre hay gustos para todo, del mismo modo que para José Tomás y Javier habrá sido una jornada más sin pena ni gloria, creo que a David siendo su primera experiencia al barbo le será difícil olvidar. Es lo que tiene la pesca!

Si queréis saber como lo vivió David Díaz elreypescador.com pinchar aquí

© Pescataminuta 2016

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6 pensamientos en “Ciprínidos y emociones con amigos

  1. Me alegro Antonio de que al final pudiérais disfrutar de la fuerza de los barbos, muy mal se tiene que dar un día de pesca para no volver contento para casa, si no es por las capturas es por la compañía pero siempre merece la pena,

    un saludo!

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  2. Pingback: Cuaderno de Pesca: “Operación Barbo” (Río Guadiana) | elreypescador.com

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