En el Cabriel con El Rey Pescador

Después de varios intentos fallidos, por fin podemos compartir una jornada de pesca con nuestro amigo David Díaz. Y es que a veces el destino se pone caprichoso, ya que esta pasada primavera entre tormenta y tormenta lo hemos tenido que posponer varias veces.

Pero antes de nada, rebobinemos un poco,  David Díaz ¿Quién es?, diréis, pues “elreypescador.com”. Uno que de los primeros y más fieles seguidores de PescataMinuta en la red desde que existe (camino de 8 años), gran amigo y mejor persona. Casualidades de la vida, nos contactamos a través de nuestras respectivas web y blogs, pues a ambos además de pescar nos gusta compartir nuestras experiencias en la red, algo que considero muy saludable y útil para todo el amante a la pesca a mosca y en general. El además lo hace muy bien, con estilo. Claramente es lo suyo y considero que es un gran bloguero en el mundo de la pesca, por lo que os animo a seguirle.

Un buen día entre consejos e información compartida surgió el agradecimiento típico de quedar y salir algún día juntos, que para el que me conoce sabe que siempre cumplo, aunque las circunstancias te obliguen a veces a dilatarlo más de la cuenta. Y así hicimos, lo dejamos en el aire…

Retomamos conversaciones este año y previamente tenemos la oportunidad de conocernos personalmente tomando una cerveza, sobre todo para ponernos cara, saludarnos, sabes mas de nosotros y hablar un poco de pesca…, ¡fundamental!. Y esta vez  sí, tratamos de planificar juntos una jornada de pesca, buscando y compartiendo mi calendario de la temporada en mano posibilidades de fechas asequibles. Ambos con mucha ilusión quedamos en llamarnos y concretar el día más favorable según avanzase la temporada, pero a veces el destino no va como uno quiere y esa fecha se ha tenido que dilatar más de lo previsto.

Pero llegó el día, primeros de junio, buen tiempo a la vista en Castilla-La Mancha y como digo buena compañía: David Díaz, Miguel Ángel Cenamor (El Rey Pescador & PescataMinuta). Faltó Santiago Gómez, al que echamos de menos, pero en otra seguro que estará. El escenario el río Cabriel, un río del que estoy prendado por su increíble belleza y sus bravas truchas. Donde el pescador a seca se puede recrear a conciencia y vivir momentos auténticos llenos de increíbles sensaciones. Su entorno, sus aguas cristalinas y la calidad de sus truchas, no pasarán inadvertidos, pero si además el día está de cara y las truchas están por la labor, el escenario te deleitará con una jornada inolvidable.

El viaje un lujo, más de lo mismo, compartiendo experiencias y anécdotas entre todos y expectantes a lo que nos podíamos encontrar, pues es junio y el “chochín” podía estar muy presente. Ya os hemos contado cómo se comportan las truchas ante estas eclosiones.

Ya en el río y preparados hasta las pestañas, procedemos a situarnos distantes pero a la vista y cada uno eligiendo donde comienza a pescar. Todos coincidimos en nuestro gusto por pescar tranquilos, tratando de peinar cualquier recoveco del río en buscar de sus truchas.

El escenario está ideal, se respira primavera por cada rincón. El entorno nos muestra todo su esplendor y el río baja claro y perfecto de caudal.

David elige quedarse en la primera tabla con un chorro de cabecera para luego adelantarnos y pescar el tramo inferior hasta el mediodía.

Primeros lances y observación del tramo, donde no hay notoriedad de peces a la vista para pescarlo a seca, pero insisto, conociendo de otras ocasiones que se suelen mover a medida que avanza la mañana. David y Miguel alternan con ninfas, siendo David el primero que clava la primera de la mañana con un perdigón, pasada las 1 primera hora de pesca.

Son las 11:15h, las primeras horas van pasando y las capturas se resisten, apenas se ha visto peces y parece que no están por la labor.

Pero es a partir de aquí cuando empieza el festival, siendo en las primeras tablas más someras donde las truchas se ceban de forma seguida. Algunas de talla importante, bajo la coberturas de los árboles de las orillas, en zonas de más difícil acceso y donde hay lanzar distantes. Por momentos incluso están literalmente casi fuera del agua, enseñando la dorsal y parte de la caudal comiendo arriba. Observo el río y mi chaleco, encontrando una evidente explicación, pues en el río vuelve a hacer acto de presencia el famoso «chochín». Quito la efémera y pongo una imitación de díptero parecida (nada que ver). La rechazan continuamente, llegando a pasar de ella.

Tras una hora y media después no consigo clavar la primera trucha, quizás fuese hasta un error y el pez se equivocó, ya que los rechazos eran continuos y comían alrededor de la imitación como no fuera con ellas. No es gran cosa, pero es muy bonita y tiene bravura. A estas alturas ya había cambiado como una media docena de moscas, tratando de provocarlas con moscas más atractoras, dado que los dípteros y efémeras no funcionaban.

Poco antes del descanso, después de haber tenido bastantes rechazos y otra fallida, remonto un par de tablas mas, donde veo a través de los juncos que las da cobijo una gran trucha cebándose detrás de un islote de vegetación pegado a orilla contraria. No puedo asomarme más y si lo hago espanto al pez. Sólo tenía una opción de lance posible y era muy complicado, porque podía enredar en las ramas si lanzaba por encima de los juntos. Se me ocurre adelantarme y dejar derivar la mosca con el bajo engurruñado para tratar de hacer una presentación lo más natural posible. Dicho y hecho, la Royal Coachman pasa por delante de la trucha y esta la toma con voracidad, clavo y se mete debajo de la vegetación del islote, donde desde mi posición no puedo maniobrar en condiciones, terminando perdiendo la trucha, la mosca y el terminal. Puf! estuve a punto.

Comemos y comentamos un poco la mañana. Escaso éxito de momento, todos con una sola captura y habiendo visto la actividad de los peces,  nos convencemos de que por la tarde puede dar más de si la jornada, ya que truchas haberlas hay y quizás dejen de ser tan selectivas con el «chochín».

Para la tarde decidimos continuar donde lo habíamos dejado y vemos que las truchas siguen a tono cebándose continuamente en superficie, aunque no con tanta intensidad como por la mañana.

Las truchas se resisten a tomar nuestros montajes, prefiriendo elegir con su dieta que ahora imagos (abdomen y tórax negro, alas transparentes) abundan por el río.

Veo al fondo como Miguel clava otra trucha por encima de unos chorros en aguas tranquilas. Cuando llego a su altura, me cuenta que está con otra que se está debando pero que no toma su mosca. Me cede su sitio y lanzo mi mosca, pudiendo capturarla rápidamente, ¡increíble! ¿Porqué la mayoría será tan selectiva? …pensamos.

Ambos mientras hacíamos la foto de rigor, nos decíamos «tenemos que acordarnos para otro año de estas fechas, siempre nos pasa lo mismo». Y es que está comprobado, sin que esto sea una ciencia exacta, que la primera quincena de junio este bichito está muy presente en este río, por lo que hay que traer en la caja las correspondientes imitaciones si quieres triunfar.

Proseguimos avanzando y observo como David está en una postura al principio de otra tabla con alguna trucha que igualmente se está cebando, sin mediar palabra aprovecho para hacerle alguna foto y cuando me doy la vuelta me llama “Antonio, Antonio…!”, me giro y tiene la caña totalmente curvada y al final de la línea una gran trucha peleando por soltarse.  Un par de minutos después ya estaba en la sacadera, donde pudimos observar su increíble belleza detenidamente.

Sobresaliente la captura! David estaba emocionado pero yo más, me alegré mucho de que pudiera tener ese momento de éxtasis en nuestra primera salida conjunta. La culpa, una efemerita en CDC color carne de Pablo Robles Piñón (ninfasymoscaspr) que le brindó este trofeo para finalizar felizmente la jornada.

Terminamos esta inolvidable experiencia con una sonrisa en la cara, quizás faltaron capturas, pero las que hubo fueron muy interesantes, sobre todo al final. Pero lo mejor, sin duda la compañía y la posibilidad de vivir una aventura de pesca tan agradable con David  y mi incondicional compañero y hermano Miguel Ángel, con los que cuento para repetir en próximas ocasiones.

Mirar aquí como vivió El Rey Pescador esta experiencia.

© PescataMinuta 2015

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5 pensamientos en “En el Cabriel con El Rey Pescador

  1. Pingback: Cuaderno de Pesca: “Ceñajos” (Río Cabriel) | elreypescador.com

  2. Preciosa jornada en un río que desconozco pero tiene una pinta espectacular. Por lo que comentáis el día rebosaba buen compañerismo, estos días son los que realmente hacen afición haya más o menos capturas, me alegro de que disfrutárais,

    saludos!

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