Unos lances en La Jarosa… continuación

Así es de nuevo en La Jarosa…

Tras la mi última salida de febrero a intentarlo acompañado de nuestro colaborador Juan Palencia. Esta vez con mejor previsión de temperaturas en la zona, lo que nos hace pensar que podamos ver las truchas comer en la superficie.donde no pude pescar ninguna trucha, vuelvo 

Pero lo primero que nos encontramos es una buena sorpresa, el embalse está hasta arriba de agua y nosotros sin “vader”. Claro, no es lo mismo visitarlo en febrero con una caudal normal (medio), donde con cuidado se puede patear desde la orilla todo el embalse, tan sólo con algo de barro, que verlo pleno deshielo primaveral. Pues nada!, aun así dispuestos a intentarlo, aunque nos tengamos que mojar algo los pies para acceder a las orillas.

Serían las 9:45 AM cuando llegamos a una de las reculas del 2º arroyo del embalse y “menudo escenario”, todo en calma, nada de aire, el sol empezando a elevarse y dorando poco a poco la superficie de las aguas. Al poco tiempo y tras analizar debidamente la zona, observamos alguna que otra tímida cebada, pero aún sin distinguir a las truchas, al menos cerca de las orillas. Pronto

Juan divisa un gran lomo plateado y la trucha responde cebándose en la superficie. Yo tan

sólo de espectador, aún no había montado la mosca, me quedo observando el engaño de
seca que montaba Juan y viendo cómo funcionaba. Primeros rechazos, varios consecutivos.

Veo otra trucha y me dispongo a montar una ahogada y según la estoy probando vamos viendo que la zona comienza a recobrar la activiad. Varias truchas a distintos niveles, acuden por la zona, quizás atraídas por las ondas en el agua de nuestros lances. Siguen algunas cebadas, pero algunas muy lejos de nuestro alcance, aunque otras se pasean a tan sólo 5-7 metros de la orilla y al vernos no muestran ningún interés.

Entre tanto Juan pasa a la hueva de salmón y tiene la primera picada, en el centro de la tabla, pero no hay suerte la trucha se escapa. Al poquito en otro lance lejano, otra picada pero igualmente se escapa. Por mi parte, paso a una ninfa CD de oreja de libre, que me ha dado buenos resultados en intensivos y sobre todo en aguas en calma porque profundiza lentamente. Veo una hermosa trucha a unos 10 mts., lanzo y con algo de mala suerte la ninfa cae un metro a su espalda, pero ésta se revuelve y ataca a la mosca con ímpetu y objengo una potente clavada. Peleamos un buen rato, con un tippet del 15, temiendo que partiera en cualquier momento, pero consigo cansarla y dejar testimonio gráfico de su belleza.

Habrían pasado 10 ó 15 minutos cuando Juan clava otro ejemplar, también con el mismo tipo de mosca. ¡Menuda satisfacción!, en menos de una hora dos hermosas truchas. La mañana prometía. Pero lo cierto es que fué avanzando y además de calmarse la actividad según avanzaba la mañana, es zona la teníamos saturada, por lo que no fuimos moviendo hacia el 3º arroyo del embalse, donde según el guarda suelen agruparse también muchas truchas.

Por el camino, llegamos a ver varios lucios en la misma orilla del embalse en plena freza, que sin querer asustamos por querer acercarnos demasiado.

Conocimos a Miguel, presidente de la Asociación de Pescadores de La Jarosa, que amablemente nos dió algunos consejos muy intesantes del entorno, de las truchas y de cómo y dónde pescarlas.

Terminamos la mañana, sin más capturas, tan sólo con otro hermoso lucio merodeando en las aguas oxigenadas del 3º arroyo seguro que en busca de alguna presa y paramos para comer con la intención de volver a media tarde.

A la vuelta y justo en el 1º arroyo observamos que se concentraban varias truchas en los rápidos de entrada al embalse, por lo que probamos fortuna. Y así fué, Juan volvió a clavar otro gran ejemplar y posteriormente me tocó a mi.

En conclusión, buen día, buen entorno, pudimos pescar tranquilamente ya que apenas había gente y lo mejor de todo,muy buenas truchas y de buena calidad. Hasta pronto!

Texto y fotos: PescataMinuta

Arcoíris en el Cofio

El día amaneció con amenaza de tormenta en toda la Sierra del Oeste madrileña, pero a pesar de ello decidimos aventurarnos a realizar unos lances en el rio Cofio. Era tal la ilusión de un día preparado con antelación con mi hijo, que ya podía diluviar que no se lo quería perder. Así pues, acompañado de Ivan y habiéndole habilitado una vieja caña Kunan de mosca para tal fin, probamos suerte en el medio del tramo II del coto.

Para Ivan era la primera vez que practicaba la pesca con mosca y tras un rato de pruebas y preparativos, comenzó sus pequeños y dudoso lances.

Las truchas no se cebaban, por lo que empezó con varias moscas emergentes y pronto llegó la primera captura. Emocionado por haberlo conseguido, ya que desde el principio dudaba de su posible habilidad, rápidamente cogió confianza y comenzó a soltar línea aunque con cautela.

A medida que la mañana avanzaba, las truchas se resistían y hubo que probar con algún streammer y ninfas. Aunque su mayor éxito llegó cuando puso una imitación de hueva, que a las arcoíris les parecía irresistible.

Terminamos la jornada al medio día con 16 capturas y para Ivan, que clavó 9 truchas, fue un día especial. Su primera jornada de pesca con mosca… casi nada!, un día que siempre recordará.

Texto y fotos: PescataMinuta, julio de 2010